Parroquia San Isidro

Estebanía es una comunidad laboriosa de hombres y mujeres humildes honrados y trabajadores, nuestros abuelos nos contaban que en este muy seco, pero hermoso lugar pasaba un matrimonio banilejo, se trasladaban a caballo hacia la ciudad de Azua se dice que ellos admiraron este terreno y luego hicieron una casa y la habitaron.  Dicha casa estaba ubicada al oeste de esta comunidad, nos cuentan que eran personas blancas, de pelo lacio y tez fina que eran de raza española.

La señora se llamaba Bania, de ahí proviene el nombre de Estebanía, del señor no se recuerda su nombre, se dice que ellos eligieron este lugar para criar animales, eso es cuanto sabemos de esa familia.

Después se fue poblando con el mismo régimen de trabajo de crianza de animales y la agricultura, pero la lluvia no los ayudaba, pero como tenían un espíritu de trabajo muy fuerte en los tiempos remotos, pescaban para comer, otros se iban a la parte alta a sembrar víveres, arroz, cebollín, cilantro, ajíes, etc.  La sal la buscaban en la orilla de la playa.

Entonces llegamos a sección, en aquella época del siglo pasado todo era muy bonito y sencillo, los bailes era de acordeón güira y tambora, los brindis era ron a pico de botella para los hombres y para las mujeres pan y dulces, después vino un señor de San José de Ocoa llamado Arturo Medina, trajo un piano, entonces las fiestas fueron mejorando, las formaban con dueños y parejas con traje formal y una cuota de contribución.

Las fiestas eran dos veces al año, la adoración a la Santísima Cruz el día 3 de mayo y el 15 del mismo mes San Isidro el Labrador, se hacían penitencias y noches de vela, cantando salves, en la Navidad se reunían las familias a comer puercos y gallinas, en la Semana Santa se reunía la familia en silencio a rezar y comer sin carnes y comidas dulces.

Se guayaba la yuca para almidonar la ropa, el hombre quemaba el carbón para cocer  los alimentos, estos hombres trabajadores y laboriosos se reunieron con el alcalde muy ordenado y respetuoso y nació la idea de hacer una laguna en el centro de la sección y la hicieron a pico y pala, cada cual hacía la parte que le pertenecía, cuando llovía se llenaba y se utilizaba para darle de beber a los animales, limpiar los suelos de las casas y sembrar matas en los patios.

Nuestra comunidad tiene unos personajes que no debemos de olvidar que son: Rosa Julia Matos, con un poder curador, Belén Segura, era partera, el profesor Pepe Piña y la profesora Ozema Jerónimo.

En el gobierno de Horacio Vázquez se construyó la regola, la comunidad aportó la mano de obra, eso ayudó mucho a la agricultura, que una vez duró veinte meses sin llover que este lugar parecía un desierto.

En el gobierno de Trujillo se hicieron molinos de viento, uno en el pueblo abajo y otro en el pueblo arriba, para abastecer de agua a la comunidad, cuando había mucho viento había agua, cuando no hacía viento, estaba seco, con ayuda de la comunidad se empezó a construir la escuela y la terminó el gobierno en la cual funciona nuestro liceo vespertino.

La iniciativa del parque la tuvo un señor de Azua de nombre Juan Reyes Miranda en honor a él lleva su nombre.  Las actividades religiosas se realizaban en la escuela primaria y en casas de familias, los padres que nos visitaban venían de Azua de la Iglesia Nuestra Señora de los Remedios y no le entendíamos casi nada de la misa, nos visitaban una vez al mes y se hacían los sacramentos con poca preparación, en los años 1945 al 1965, era así.

En el gobierno de Jorge Blanco se instalaron dos bombas de gas-oil, para el reguío de la parte baja, luego la gente se fue superando, y comprando camiones para comercializar el carbón llevándolo a la capital, Ciudad Trujillo, para esa época.  Los dueños de camiones se casaban con mujeres de otros pueblos y se ligó la raza, porque aquí no existía gente de color.

En el año 1979, vinieron unas misioneras de España, Doña Isabel casada con José y una joven llamada Maripaz, visitaron casa por casa, nos fuimos animando, nos enseñaron a rezar el rosario y nos hablaban de la Biblia, el Párroco de entonces era el Padre Santiso, nos visitó un Obispo llamado Monseñor Tomás.

Más adelante tuvimos al Párroco Bartolomé, en 1992 nos visitó una misionera llamada Charo y un Padre Dominicano llamado Hipólito, juntos trabajamos y se fundó el liceo vespertino en nuestra comunidad.

Después nos visitaba el Padre Samuel y el Padre Juan Cárdenas.  En 1994 fuimos nombrados parroquia, estando el Párroco Félix Montilla, desde entonces estamos trabajando con compromiso a nivel de la diócesis, formamos consejos distritales, pastorales y comunitarios.

Tenemos un padre de nombre Pedro Rondón y unas monjas llamadas Guillermina y Patria Fernández, ahora tenemos servicios con más frecuencia, gracias a Dios estamos construyendo nuestro templo con la ayuda de la comunidad y del obispado, pero todavía falta mucho más, el Ing. De la obra de nuestra comunidad es  Manuel Ortiz.

Hemos recibido visitas de misioneras del hermano país de Puerto Rico y nos hemos sentido muy bien con ellos, gracias a Dios porque los padres de familia han educado a sus hijos y hoy tenemos cientos de profesionales y con la esperanza de seguir hacia delante.