Parroquia San Andrés Apóstol

La Historia de la Iglesia parroquial de San Andrés de Vallejuelo se remonta hacia mediados del siglo XX cuando el P. Joaquín, un nacional español oficia la primera misa en el pueblo de Vallejuelo. En esos tiempos no había capilla y la Santa Misa se celebraba debajo de cualquier mata o cualquier casilla.

En el año 1955 con la llegada de las familias españolas a la comunidad se empieza a darle organización  a la Iglesia naciente y es para el año 1964 que se inicia la construcción de un pequeño templo; construcción que se emprende con la colaboración  de alumnos y maestros de la escuela quienes transportaban las piedras, base de dicha construcción, desde las lejanas comunidades de Sonador y desde el Sector de los Fundos.

Para ese entonces son los sacerdotes del Cercado junto con un equipo de laicos de esa misma comunidad los que atendían pastoralmente a Vallejuelo. Cabe destacar la presencia durante esta etapa del padre Jesús Molineo de muy grata recordación para la comunidad católica del poblado de Vallejuelo.

Fueron muchos los sacerdotes que con su trabajo tesonero y sacrificado dieron empuje y crecimiento a la fe de los moradores de la todavía no parroquia de Vallejuelo, tales como el padre Prieto, P. José Domines quien desde San Juan de la Maguana en cumplimiento de su ministerio juntamente como su grupo de religiosas españolas quienes lo hacían a su vez desde el Cercado.

No fue sino hasta el año 1977 cuando fue erigida en parroquia siendo obispo de la Diócesis Mons. Reilly, acto que es celebrado por las actividades con gran fiesta y algarabía. Sin embargo la nueva parroquia  tiene que seguir siendo tendida por sacerdotes de la parroquia de Santísimo Redentor de San Juan de la Maguana.

Corresponde al padre Pablo, un sacerdote norteamericano que viene a encargarse de la parroquia en el año 1985 iniciar los primeros libros de inscripción de sacramentos. A él también se debe un arduo trabajo en el desarrollo del espíritu de fe de la parroquia de San Andrés, pues su labor pastoral se caracterizó por el seguimiento y existencia casa por casa en todas las comunidades de la parroquia. Asumió el padre Pablo también la construcción de la capilla del distrito parroquial de Sabana Grande. Los padres Gil y Juan continuaron la obra apostólica y en esa época con la llegada de Sor Eladia Y Sor Dominga que se adquiere la casa para las religiosas y se continúan los trabajos de apostolado  y asistencia social en las comunidades, el padre Manuel Bello, asume en el año 1994, a él se le debe la reconstrucción y ampliación de la ya pequeña capilla, haciendo de ella el templo parroquial, que hoy se tiene con capacidad para unas 400 personas.

Entre los personajes importantes que han contribuido al desarrollo local  es de rigor citar a Rufino Montero Morillo cuya  casa era lugar obligado de parada a todos los sacerdotes y misioneros que llegaban al pueblo; Cándido Caro, Consuelo Medina ( La comadrona), Dámaso Encarnación, Leonel Zabala y Gilberto Montero, todos ellos ya fallecidos y no menos reconocido el Prof. Quírico Ogando Mesa, quien aún vive.

Hacen parte del patrimonio natural del lugar el parque la sierrecita, de donde parte el Río Bao; la Laguna de Sabana, ubicada en Jorgillo; Y las dos Biras, ubicadas entre Jorgillo y Batista.