Parroquia Nuestra Señora de Lourdes

c_289_175_16777215_00_images_NS_Lourdes.jpgPeralta es un Municipio de la Provincia de Azua, región suroeste del país.  Fundado aproximadamente en 1776 por Marcelino Peralta (Lino).  Limita al norte con la cordillera central, al sur con el municipio de Azua, al este con el municipio de San José de Ocoa y al oeste con el municipio de Padre de las Casas.

Peralta está anclado entre montañas y enmarcado entre dos ríos de muy poco caudal: el Jura y el Ventura.  Es un municipio eminentemente agrícola siendo sus principales productos en la actualidad el café, el guineo y gran variedad de legumbres y hortalizas.

Temperatura media es de 24 grados centígrados.  Extensión aproximada 35 Km. cuadrados.

Vegetación de bosque subtropical con muchas áreas deforestadas pro el mal use de las tierras por parte de sus habitantes.

Al momento de elaborar este informe tenemos unas 1,700 casas habitadas y unas 2,270 familias para un total de unas 9,000 personas en la comunidad.

La población de Peralta es mayoritariamente católica y solo un 2.41 % pertenece a otras confesiones no católicas (Testigos de Jehová, Adventistas, Evangélicos, Iglesia Apostólica).

En las raíces de religiosidad del pueblo peraltero se encuentra la devoción a la Virgen de la Altagracia, quien ha sostenido la fe de la comunidad mientras no había atención por parte de la Iglesia, existen especies de hermandades y alrededor de un cuadro de la Virgen o de un santo se reunían para rezar y hacer penitencias (procesiones), veladas, rosarios.

Además existe una gran devoción y respeto por los difuntos, lo cual es mantenido por señoras que se llaman “rezadoras” las cuales dirigen los cultos funerarios especialmente en la ausencia del sacerdote o representante de la Iglesia.  La Virgen de la Altagracia y las rezadoras son un valor muy especial para destacar en esta comunidad.

Del primer sacerdote que se tiene cuenta en esta comunidad es del padre Tomás, de Canadá de quien se dice celebró la primera Misa en esta comunidad.

En 1936, se construyó la primera iglesia, hecha de madera en los años 50, con la animación del Padre Guillermo se construyó el actual templo en piedra sacada del Peñita y cargada en el camión de Pedro Pérez, esta construcción tuvo la dirección de un arquitecto do origen español a quien llamaban Amancio, quien “con la misma piedra hizo el puente de la Peñita y el muro de la casa de Mario Díaz:”

Hubo un tiempo de mucha labor pastoral, pero después se llegó a una falta de presencia de agentes de pastoral, por lo que el templo estuvo cerrado por mucho tiempo, lo que dio origen a que las gentes compusieran la salve que dice:

“La Virgen de Lourdes siempre está tranca pero ella reclama que la saquen ya.”

En este tiempo se destaca el trabajo apostólico de Juancito Agramonte y Lolita, quienes acompañaron por varios años el caminar de la comunidad.  Hasta que llega el padre Jesús Santiso, sacerdote Jesuita y detrás de él otros sacerdotes misioneros, quienes le fueron dando forma a la iglesia local.

Hasta 1986 esta comunidad dependía espiritualmente de la parroquia Nuestra Señora de los Remedios de Azua.

Desde septiembre de 1986 existen archivos en la parroquia y el primer Bautismo que consta fue celebrado por el padre Ricardo Broach, pero las actas están firmadas por María Paz Moreno, administradora de la parroquia.  Ella es una seglar de OCASHA que desde 1979 hasta 1991 prestó sus servicios como misionera seglar; el pueblo la recuerda con mucho agrado por su capacidad para organizar los grupos y el poder de convocatoria para emprender obras comunitarias; ella fue autorizada por el señor Obispo para llevar los libros de la parroquia.  En 1991 llegó Tomé (Bartomeu Garriga Andréu).

La parroquia continuó siendo atendida por los padres de Sabana Yegua, luego es el padre Manuel Bello el primer sacerdote en firmar el libro de actas de Bautismo y se alterna con los misioneros de OCASHA.

En 1996 llegan a Peralta las Hermanas Apostólicas de Cristo Crucificado y se hospedan en la casa parroquial desde donde realizan una amplia labor misionera y de promoción humana por el pueblo, los campos y las lomas.

Las primeras hermanas que llegaron fueron Hermana Aída Esmeralda Girón y Hermana Antonia Martínez, más tarde llegarían la Hermana Ana María Ibarra, Ana Asensio F., Nilza Esperanza Corado R. Y la Hermana Dolores Gracia Alcaraz, q.e.p.d. de feliz memoria, quien entregó su vida por aquellos a quienes tanto amó, (murió en un accidente mientras se desplazaba hacia un encuentro de la conferencia de religiosos) el 25 de enero del 2002.

La comunidad en memoria de la hermana Lola, como se le llamaba cariñosamente, ha dedicado el nombre del Centro Parroquial, el día 27 de abril de 2002 con la presencia de la Asamblea Diocesana en Peralta.

“SU CUERPO FUE ENTERRADO EN LA PAZ,

SU NOMBRE ESTA VIVO POR SIEMPRE,

EL PUEBLO CUENTA SU SABIDURÍA

Y LA ASAMBLEA PROCLAMA SU ALABANZA.”

 

En 1991 el Padre Manuel Bello Morillo, llegaba quincenalmente a la Comunidad donde permanecía por tres días y es recordado como un sacerdote muy cercano a la gente de esta parroquia, en su administración gestionó la construcción de edificio del Centro Parroquial.

Luego, son los Padres de Sabana Yegua (Padre Antonio Clapp) los que siguen atendiendo la parroquia hasta 1998 cuando llega el padre Duván López C., quien desde Azua en la Parroquia de la Bombita se desplaza a la Comunidad para atenderla.

Los laicos han desempeñado una labor destacada en la Parroquia de Peralta, desde las rezadoras y la gente de la Virgen de la Altagracia hasta los animadores de comunidades e integrantes de los consejos comunitarios en el Plan Pastoral que se sigue con el pastoreo de Monseñor Dolores Grullón E.   Las comunidades van logrando un grado de independencia para la vida celebrativa y el sacerdote y las hermanas les proveen de material necesario.

En la comunidad se han destacado laicos como Ana Altagracia Pérez (Morena), Carlos Manuel Rodríguez (Carlitos), Roberto Agramonte, Ludovina Figueroa (Vinita), entre otros.

El 19 de enero del 2001, el Padre Jairo de J.  Agudelo R. De origen colombiano llega a la parroquia y, el 11 de febrero, el señor Obispo le encomienda esta porción de Iglesia nombrándolo como administrador parroquial y primer sacerdote que viene a vivir y estar a tiempo completo en ella.