Hnas Del Perpetuo Socorro: 43 Años En El Sur

c_300_175_16777215_00_images_2_generaciones.jpgEn el jubiloso marco celebrativo de los 125 años del nacimiento de la Congregación Hermanas de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en San Damián de Bellechasse, en la provincia de Quebec, Canadá, el 28 de agosto del 1892, también celebramos, en la Diócesis de San Juan de la Maguana 43 años de su presencia entre nosotros y en el sur.

En el año 1948 se inicia la expansión misionera ad-extra, siendo Republica Dominicana la primera mision fuera de Canada. En el 24 aniversario de aquel acontecimiento fundacional en Santiago de los Caballeros, la Congregacion llega hasta San Juan de la Maguana.  

En el verano del 1974, el entonces obispo de la diócesis que comprendía Azua, Barahona, San Juan y Elías Piña, Thomas F Reilly había culminado la construcción del Centro Monseñor Pittini y solicitó que fueran las Hermanas del Perpetuo Socorro las encargadas de su administración.

La aprobación de la solicitud no se hizo esperar y tras un corto trámite Sor María de la Trinidad (Sor Triny), en calidad de Superiora, llegó en los últimos días del mes de agosto de ese año a San Juan de la Maguana, acompañada de Sor Patricia y Sor María del Sagrado Corazón.

El Centro Pittini es un edificio rectangular adyacente a la parroquia Santísimo Redentor y a la residencia de las hermanas, situado frente al hospital Doctor Alejandro Cabral, por entonces un lugar, que por su ubicación estratégica favorecía con un relativo silencio las actividades que requerían enfoque reflexivo y concentración: la misa, el descanso de los enfermos, los retiros, entre otros.

Siendo que el carisma de la congregación hace una opción preferencial por los pobres conforme al ideal de sus fundadores, el Padre José Onésimo Brousseau y la religiosa Virginia Fournier, haciendo efectivo en el trabajo parroquial, el lema de dar ayuda perpetua a los infortunados a través de la formación a niños y jóvenes, las tres hermanas, unido a la organización de la catequesis inician una labor de aglutinar a los jóvenes en un movimiento abarcador llamado Asociación Estudiantil de Jóvenes Católicos (AJEC) que se convirtió, a la postre, en una escuela de liderazgo, formación y concientización que rebasó las fronteras diocesanas.

Sor Triny y el Padre José Rached, el primer sacerdote ordenado en la Diócesis de San Juan de la Maguana lograron conformar un selecto grupo de más de cien jóvenes, que luego se extendió a Santo Domingo agrupando en la Pastoral Universitaria a los estudiantes que emigraban a la universidad (Grupo AJECA) y organizar a los niños en la Pastoral de adolescentes llamado Mini-AJEC.                    

c_300_175_16777215_00_images_Hermana_Patricia.jpgEl pujante grupo AJEC alcanzó tales niveles de liderazgo que le permitieron concentrar más de tres mil jóvenes las pascuas juveniles de los años 1977, 1978 y 1979. A raíz de los destrozos del huracán en este último año y en el 1980, organizó tres campamentos con más de mil niños damnificados por el fenómeno natural, realizados en el municipio cabecera y en Juan Herrera. 

Los días posteriores al paso del temible huracán, la congregación que acuña el lema: “Dios proveerá”, decidió expandirse fundando casa en el municipio de El Cercado y posteriormente en Las Matas de Farfán donde aun permanecen en la parroquia Perpetuo Socorro. 

Paralelo a estas actividades, los jóvenes de AJECA en Santo Domingo desarrollaron una labor efectiva en actividades de Pastoral Penitenciaria. Entretanto, las actividades y dinámicas de actualización de conocimientos, nunca se detuvo con los catequistas.   

La Congregación de las Hermanas del Perpetuo Socorro celebrará en grande con un gran acto, sus 125 años de fundada, los 77 de presencia en tierras dominicanas y 43 de estar entre nosotros, enla diocesis de San Juan de la Maguana, este 28 de agosto, en la Junta de los Dos Caminos, en Santiago de los Caballeros. 

Que Dios siga bendiciendo a estas hermanas de vida apostólica, que tienen por carisma la compasión, para que continúen irradiando el Socorro Perpetuo de María, sin distinción de raza, color, clase o credo entre nosotros y que se refleje en la fecundidad vocacional.       

 

Jose Danilo.