MONSEÑOR JOSE GRULLON: DE GUAYABAL A GUAYABAL

c_300_175_16777215_00_images_Visita_Pastoral.jpgEl cambio se da lentamente pero fruto de decisiones

Por Mons. José Grullón Estrella, obispo de San Juan de la Maguana

Día de los Padres. 30 Julio 2017 

Nací en Guayabal, Santiago el 15 de enero de 1942. El camino hacia la escuela, una media hora, era un callejón estrecho entre mallas de espinas. De ese camino sólo recuerdo el lodo y las espinas. Fueron mis primeros pasos para la escuela. Mi padre fue un profesor innato, comenzó alfabetizando a los adultos, cobrara 25 centavos mensuales y no dejó un solo analfabeto. Construyó con los comunitarios la escuela de la comunidad, fue su fundador y maestro.

Escuela forrada en madera por dentro y llena de mapas que nos daban a conocer nuestro país. Mi padre Ramón Antonio Grullón, el “Maestro Mon” llega a decir al cumplir 51 años en el magisterio: “Ser maestro es mi vocación, y fue lo mejor que pudo sucederme en mi vida”. 

Mi padre había constituido su pequeña propiedad comprando tarea a tarea, pero un día decide abrir caminos dentro de su propiedad, y eso fue imitado por otros muchos. Y Guayabal se convirtió en un pueblo. Hoy Guayabal es un distrito municipal, tiene un liceo y un politécnico, una hermosa capilla dedicada al Divino Niño y un majestuoso templo parroquial dedicado a San Antonio, bajo cuya  y la formación de nuestro catequista Niño, se formó nuestra generación. 

Un  pedazo de la propiedad de papá, vendida en un poco más de dos millones, quedó como herencia en San Juan de la Maguana, dinero con el que comenzamos la construcción del nuevo Seminario Menor el Buen Pastor.

Su herencia continuará haciendo fructificar las vocaciones y la formación sacerdotal en la querida Diócesis de San Juan de la Maguana. Y cuando termine mi misión como administrador de la diócesis, quedará el recuerdo del amor de Papá y Mamá que se amaron tanto que Dios lo bendijo con una hija religiosa y un hijo sacerdote. 

Los días 26 y 27 de este mes de julio, en visita pastoral a la Parroquia San Isidro de Guayabal, municipio de Azua y atendida espiritualmente por los sacerdotes de la Diócesis de La Vega que residen en Padre las Casas, y evaluando la vida humana y espiritual de sus fieles me sorprendió el cambio radical que se ha logrado en dichas comunidades.

Antes llevaban al altar sus ofrendas en funditas de habichuelas y carretillas de racimos de guineos y yuca. Ahora llevan canastas de enormes ajíes morrón, terminando en cuatro puntas bien diseñadas, como los mejores ajíes del país. El panorama que se contemplaba en el camino desde La Siembra hasta el Recodo, unos 15 kms, todo verde lleno de plantaciones de aguacate y limón persa. Todo se ha transformado:

c_300_175_16777215_00_images_frutos_abundantes.jpg“¡Nuestra vida ha cambiado!  Ya no se producen fuegos en las montañas, ya no dependemos de los granitos de habichuelas y gandules, ahora reforestamos con aguacate y limones y vivimos mucho mejor.

Sur Futuro nos ha apoyado con proyectos de riego por goteo. El gobierno ha incentivado esos cultivos y la construcción de los caminos inter-parcelarios con los préstamos fruto de la Visita Sorpresa del Señor Presiente Danilo Medina, y también nos ha regalado un buldózer para continuar abriendo camino y seguir sacando en camiones los aguacates y los limones. 

El cambio es posible, pero con la educación y con personas creativas, desprendidas, responsables y organizadas. Dios bendiga a Guayabal Santiago y a Guayabal Azua.