MONSEÑOR TOMÁS PRESIDIÓ SU PRIMERA MISA CRISMAL

c_300_175_16777215_00_images_A-_Misa_Crismal.jpgUna solemne Misa Crismal que puso de manifiesto la estrecha comunión que existe entre monseñor Tomás Alejo Concepción con el clero de la diócesis de San Juan de la Maguana, fue celebrada este pasado Martes Santo 29 de marzo en la catedral San Juan Bautista.

La Santa Misa Crismal, que de ordinario en otras partes se convoca el Jueves Santo, en cambio, en esta diócesis es celebrada el Martes Santo por razones de conveniencia pastoral, tomando en consideración la gran distancia de algunas parroquias situadas en los extremos. 

Apenas transcurridos poco más de dos meses de la consagración episcopal que lo colocó a la cabeza de la diócesis de mayor extensión territorial del país dominicano, el obispo presidió la ceremonia que fue concelebrada por todos sus presbíteros y por el obispo emérito Monseñor José Dolores Grullón Estrella.

En un templo que lucía casi abarrotado de fieles procedentes de todas las parroquias, aunque adoptando los consabidos protocolos de bioseguridad, monseñor Tomás se empleó a fondo en agradecer a cada una de las congregaciones religiosas, a sus más cercanos colaboradores los sacerdotes, a los diáconos y a la feligresía en sentido general, por el celo con que han asumido la evangelización en la diócesis bajo su cargo.

Reconoció en el discurso sagrado al Padre Andrés Savard de la congregación Misioneros del Sagrado Corazón, por la entrega y dedicación que ha exhibido en casi 60 años de vida sacerdotal en San Juan de la Maguana.

Asimismo, se refirió en términos laudatorios a los obispos Thomas F. Reilly, Renaldo Connors  y a monseñor José Grullón, quienes lo han precedido en el ministerio episcopal, ya que han elevado la diócesis a niveles de madurez.

De su lado, atendiendo a su invitación de hacer uso de la palabra, monseñor Grullon expresó a su vez sentirse como un padre “alegre y hasta orgulloso, al comprobar que su hija se ha casado con el mejor hombre”.

Amén de la renovación de los votos sacerdotales, en la ceremonia se consagró el Santo Crisma, aceite a ser usado en la liturgia de los sacramentos de iniciación: el Bautismo y la Confirmación así como en la Ordenación Sacerdotal y Episcopal; además se bendijo el óleo de los catecúmenos y los enfermos.

la jornada, que se vivió como un elocuente signo de comunión y alianza con el obispo, finalizó con un ágape, compartiendo un delicioso almuerzo, que se empacó para quienes debían retirarse a cumplir con sus responsabilidad en sus parroquias, mientras que los demás prefirieron disfrutar el alimento compartiendo en los espacios habilitados para ello, con prudentes medidas de distanciamiento.