UN DIALOGO AMIGABLE A 150 KILÓMETROS DE DISTANCIA

c_300_175_16777215_00_images_A_Pascal.jpgUna mañana de viaje a comunidades de montaña de la cordillera central, monseñor José Grullón nos presentó a un joven sacerdote: “él es Pascal, misionero del Congo que está viviendo una experiencia en la diócesis” y, de improviso, surgió una corriente de empatía compartida.

Porque Pascal tiene la gracia de la simpatía y el Don del trato amistoso, tan vital en estos tiempos en que la sospecha gana rango de moneda barata en curso, en el hoy de la sociedad. En ocasiones se quedaba callado, sumido en profunda reflexión, aquilatando alguna respuesta, como lo hacen los seres que gozan de riqueza interior, que dejan hablar al silencio con paciente prudencia. Pero, eso si, siempre deja gravitar en el ambiente una cierta cordialidad, a través de gestos o palabras.     

Para, minutos después, hacer galas de lo que llama el poeta Neruda una risa de arroz desgranado -por el contraste de su piel de color y sus dientes blancos- porque Pascal es oriundo del África Central, un continente inmensamente rico con un pueblo muy pobre, signado por el expolio y las injusticias del blanco europeo contra los negros, idéntica historia entre otros continentes, el nuestro incluido, a partir del siglo XV. Ahí, pienso, se genera una amalgama hipotética de lo vivencial, enlazado por padecer similares avatares históricos.

No solo domina Kakenda el español. Lo que llama poderosamente la atención es el grado en que Pascal ha hecho suyo el sociolecto, lenguaje coloquial de los dominicanos, con pronunciación, sus giros y hasta el gracejo.       

En su corta estadía se originó un contrapunto de preguntas y respuestas, entre chanzas, intercambio de impresiones y concordancias. Primero en presencia real…luego a través de la novedosa comunicación electrónica del whatsapp, a la distancia. Leyendo algo sobre el filósofo y matemático Blas Pascal, se me ocurrió saludarle, con la intención oculta de practicarle una entrevista. Y, este es el resultado: 

Saludos Kakenda, ¿Cómo te va, ya estás de regreso en tu país?

No, aun estoy en República Dominicana, en Castillo. Es domingo y estoy celebrando en las comunidades.

Creo que sabes que tienes un montón de gente amiga que te aprecia en San Juan…

Gracias, yo se que si. Y lo agradezco. Digo igual, en mi tienen un amigo.

¿Tendrías tiempo de responder algunas preguntas?

Como sabrás los domingos visitamos las comunidades y se hace complicado…

¿Y mañana lunes -03 de septiembre-?

Mañana no tengo inconvenientes.

Pues entonces, te llamo mañana lunes.

De acuerdo.

Como quedamos, otra llamada y proseguimos la sesión de preguntas y respuestas.

Ah, ok. Oye, Kakenda, tengo curiosidad por tu nombre y si guarda algún significado…se pone serio cuando responde:

Mi nombre completo es Pascal Kakenda Mukundi  (Pascal es mi nombre; Kakenda Mukundi son apellidos. En  Kisanga, el idioma de mi papá: Kakenda significa hombre disciplinado, ejemplar y Mukundi quiere decir salvador)

Háblanos (a esta altura ya sabe que se trata de una entrevista) de tu congregación.

Pertenezco a la Congregación del Corazón Inmaculado de María (Oficialmente en Latín CICM: Congregacio Immaculati Cordis Mariae o Padres de Scheut o Los Scheutistas). Es una Congregación religiosa católica masculina, clerical, misionera y de derecho pontificio fundada por Teófilo Verbist, en un suburbio de Bruselas llamado Scheut, el 28 de noviembre de 1862.

Cual es el carisma de tu congregación?

La Congregación del Corazón Inmaculado de María se dedica a la obra de la evangelización. CICM tiene una opción fundamental: es la Misión. Desde sus orígenes, CICM siempre ha sido un Instituto exclusivamente misionero. El carisma que le da a nuestro Instituto misionero, su característica específica, es la misión ad extra.

c_300_175_16777215_00_images_A_Pascal_4.jpgComprendo, es la misión fuera de la parroquia o del territorio…

Así es. Y todos sus miembros estamos llamados a abandonar nuestro país de origen y servir al Señor en otro territorio de misión, si así se lo solicitaran los superiores.

Y tú, a que viniste a República Dominicana? Monseñor dijo que en tu congregación, una vez ordenados, van a una especie de primera misión por tres meses…algo así.

Vine a República Dominicana como misionero-religioso. Cumpliendo con el llamado según el carisma nuestro y el Evangelio de ir a diferentes áreas geográficas y culturas para presenciar la hermandad universal entre los pueblos. Llegué al país el 29 de marzo de 2015.

Y a la diócesis, mediante cuales vínculos llegas?

Ante todo, diría que mi llegada a la Diócesis fue para culminar con un proceso que el grupo CICM del distrito RD llama “Dominicanización”. Es un programa de uno a tres meses de experiencia en una Diócesis dada. Dicho programa tiene que centrarse en la aculturación progresiva y la integración en la Iglesia local del sacerdote recién ordenado o el nuevo sacerdote que integra el distrito RD.Con el fin de poder “integrarse en la cultura y en la realidad dominicana en sus aspectos: socio-político, económico, religioso y cultural” y de tocar al dedillo la experiencia de la pastoral de la diócesis con su ministerio presbiteral. El canal se hace siempre mediante el superior distrital RD, que se llama Padre Hardum Hendricus (Enrique) y el Obispo de la diócesis.

Por qué elegiste ser sacerdote?    

Elegir ser sacerdote es una respuesta a un llamado especial que Dios dirige a sus hijos  bautizados. Dios me llamó.

Dije que sí a esta vocación sacerdotal. Esta vocación a la que Dios me llama es un don, una gracia. Desde pequeño a los 11 añitos, soñaba ser sacerdote. La motivación principal es poner mi vida y todo mi ser al servicio de los excluidos, los marginados de nuestra sociedad. Y además ser un holocausto permanente para el anuncio de la Buena Noticia.

Estuviste varias semanas aquí y te hiciste como uno de nosotros. Es muy grato que hayas elegido nuestra iglesia local para vivir tu experiencia. Ahora bien, ¿Qué impresión te ha causado la diócesis?

Era mi segunda vez de visitar  la Diócesis. La primera fue cuando hice un recorrido como seminarista en la parte sur de República Dominicana. Sin embargo, esta segunda vez, visité la hermosura del sur como sacerdote. Descubrí que la diócesis es una buena tierra de misión para nosotros, los religiosos misioneros. La organización, el dinamismo, la fraternidad entre el clero y el pueblo de Dios me impactaron mucho. Puedo también resaltar la inmensa labor que brinda la Iglesia católica en diferentes ámbitos sociales. La diócesis de San Juan de la Maguana, como toda la parte sur del país, se caracteriza por una belleza particular en su mayor potencial turístico. Pero también se nota una precariedad de vida en la zona fronteriza de la diócesis y hay escasez de sacerdotes.

Te diste cuenta de la pobreza y la marginalidad. También habrás descubierto algún valor en nuestras gentes  

Generalmente, las personas que encontré fueron cariñosas, a través del saludo, de un abrazo, la atención al otro, etc. Han demostrado su capacidad de acogida y bienvenida. A cada visita que realizaba a las familias o parroquias, la gente se preocupaba en acogerme, por brindarme un cafecito. Esta actitud fue muy significativa, me atrevo a decir que esa gente ponen el evangelio en práctica. Descubrí también que es un pueblo solidario, le gusta ayudar a quienes lo necesitan.

Compartí con hombres y mujeres de fe. Gente sencilla con corazones lleno de amor. Dedicada mayormente a la  agricultura, que es lo que  caracteriza la zona sureña. Es un pueblo acogedor y por eso hice muchos amigo/as durante mi estadía en la diócesis y agradezco a todos ellos.

De seguro que también habrás descubierto contrastes o semejanzas con tu país o comunidad de origen…

Según la historia, la cultura dominicana tiene relaciones de influencia con la cultura española  y la cultura africana. En consecuencia, encontré mucha semejanza en los valores con la gente de mi pueblo (país de origen).

Te llevas de aquí alguna enseñanza o aprendizaje significativo que incorpores a tu experiencia de vida?

Aprendí a considerar mi ministerio sacerdotal como servicio. Servir y siempre servir. También aprendí a realizar pequeñas obras de bondad en la vida de uno y tener la cercanía con los más necesitados de la sociedad. A nivel pastoral, considerar todo lo que tengo que hacer como una tarea pendiente.

Como valoras la figura de monseñor?

La figura de Mons. José D. Grullón Estrella representa un monumento viviente tanto a nivel nacional como regional. “Monse” como lo llamamos cariñosamente, es un pastor oliendo a sus ovejas, un profeta que habla en el nombre de Dios, un padre de su diócesis, un misionario incansable, un líder con una profunda espiritualidad. Describirlo llenaría miles de folios. Sólo quisiera mencionar una de sus magnas  obras que es la Fundación para el Desarrollo de Azua, San Juan y Elías Piña- FUNDASEP, a través de la cual ha canalizado sus acciones de soluciones directas. Termino reconociendo la sencillez de su vida. A veces desayunábamos en la cocina Él y yo, y en unos recorridos me dejaba su asiento del copiloto. ¡Qué impresionante!

Participaste en varias actividades, podrías mencionar las que te impactaron más?  

c_300_175_16777215_00_images_A_Kakenda_3.jpgPrimero, junto con Monseñor realizamos visitas en los centros educativos (San José de Joca, Aventura y el nuevo Seminario Menor); misas de confirmación en diferentes parroquias; reunión con el gabinete del ministerio de educación; asamblea diocesana; convivencia con todo el clero diocesano.

Segundo, mi estancia en las Matas de Farfán (Parroquias Santa Lucía Virgen y Nuestra Señora del Perpetuo socorro). Ahí tuve una experiencia muy rica con el Padre Francisco de la Rosa y el Padre Carlos Peralta. Tuve una maravillosa convivencia con ellos y con el personal de la casa (secretaria y cocinera). Oficié diferentes misas en  varios lugares, confesiones y visitas pastorales.

Por último, fue con el padre Duván López (en Azua). Es un padre colombiano y lleva ya 20 años al servicio de la Iglesia local de la diócesis de san Juan de la Maguana. Pasamos momentos inolvidables. Con él pude realizar algunas actividades de carácter religioso (misas y reuniones); la visita en los centros educativos y descubrir la zona tan bella de Azua a través de unas visitas pastorales.

Cambiarias algún aspecto de la diócesis?

Pienso que la diócesis está en el buen camino para poder responder a diferentes desafíos en diferentes ámbitos para que se restablezca la imagen perfecta del Hombre creado por Dios.

Tiene algún valor ser misionero hoy?

La misión existe simplemente porque Dios ama a las personas. Dios quiere rescatar a la humanidad de su deshumanización en lo moral, espiritual, físico, intelectual, social, económico, político y cultural. La Iglesia es un instrumento para esa Misio Dei. Es la iglesia en el mundo y para el mundo. Por lo tanto, la iglesia necesita misioneros para llevar a cabo la salvación del mundo.

Ser misionero hoy, es un mandato. Toda la Biblia nos da el mandato para la evangelización mundial, escuchar el grito de los pobres, afligidos y perdidos.

Ser misionero hoy es darnos cuenta que hemos sido enviados al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar. Es servir a la gente más olvidada de la ciudad, la nación y el mundo. El gran valor del misionero de hoy, es nadar a contracorriente. Tener una vida coherente y ser valiente frente a las vicisitudes del mundo de hoy.

Cual mensaje deja a nuestra diócesis?

Que la Iglesia permanezca de pie, anunciando la Buena Noticia a tiempo y a contratiempo para que llegue el Reino de Dios. Que el pueblo siga su peregrinar en la perspectiva de ir al encuentro del descartado, anulado de la comunidad diocesana.

Por último doy gracias nuevamente  al clero y al pueblo de Dios de la diócesis de San Juan de la Maguana por la acogida y por facilitar que se hiciera con mucho éxito mi experiencia en dicha diócesis, que nuestro Señor Jesucristo bendiga a cada uno de ellos.

Gracias, Pascal.

Por nada. Bendiciones.

Amén.

 

Jose Danilo.-