Homilía del Grandioso Cenáculo Nacional 2018

c_300_175_16777215_00_images_Cenaculo_Nacional_Portada.jpgPor segunda ocasión en apenas diez días, a contar desde el Congreso Eucarístico del 31 de mayo pasado, la Diócesis de San Juan de la Maguana fue escenario de un acontecimiento multitudinario, con la celebración del Cenáculo Nacional Mariano, en el que se dieron cita representaciones de las 10 restantes diócesis del país.

El auditorio Monseñor Connors estuvo abarrotado por más de tres mil personas, la mayoría de las cuales portaba su Rosario, participando con actitud reverente de los rezos y cánticos.

Una vez finalizado el rezo del Rosario, la muchedumbre salió en procesión por la avenida Independencia para regresar al mismo lugar por la 16 de agosto, a la celebración de la Eucaristía, presidida por monseñor José Grullón Estrella, quien pronunció la homilía que reproducimos a continuación: 

Cenáculo Nacional Mariano

9 de junio 2018 SAN JUAN DE LA MAGUANA

Homilía de Mons. José Grullón 

  1. Celebramos ayer la fiesta del Corazón de Jesús. Toda la bondad y la misericordia de Dios fue depositada en ese corazón, del que una vez traspasado, brota de él el agua y la sangre, un pueblo de redimidos, bautizados, santificados, consagrados para hacer el bien y llenar de amor la humanidad.
  2. c_300_175_16777215_00_images_Cenaculo_Nacional_2.jpgHoy celebramos la fiesta de otro corazón, el Inmaculado Corazón de María. Dios llenó ese corazón de amor maternal, de entrañas de misericordia para amar a todos los hijos de Dios del mundo entero. El corazón de María, como el de Jesús, como el mío y el tuyo se llenan, le entran por los sentidos, por la mente ideas, conceptos, criterios… el corazón lo procesa, y lo que hay en ese corazón sale por la boca, por la mirada, por las manos, por todos los miembros del cuerpo. De lo que esté lleno tu corazón, eso es lo que vas a entregar a los que está a tu alrededor.
  3. 3.     “Somos la estirpe que bendijo el Señor”
    1. Por la carne, descendemos de Adán y de Eva, de esta humanidad.
    2. Por el corazón: Descendemos de la fe de Abrahán, del testimonio de los profetas, de la fe de los santos, de la fe de María, nuestra madre.
    3. Descendemos de un Dios Misericordioso, bondadoso, creador
    4. Descendemos del corazón abierto del Señor Jesucristo en la cruz
    5. Descendemos del corazón de la Madre, la Virgen María.
      1. Que evangeliza con todo lo que hace, visitando a su prima Isabel, acompañando a San José, empadronándose en Belén, de camino al exilio hacia Egipto, viviendo en Nazaret, trabajando al lado de su  esposo el carpintero, viviendo como la esposa del carpintero.
      2. De la madre que busca a su hijo entre los parientes, y que luego lo busca angustiada. “Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Ella nos busca angustiada cuando nos alejamos de la pareja, de la familia, de la Iglesia.
      3. 3.     Somos descendiente de la madre que junto a su esposo guió a Jesús bajo su autoridad.
      4. Descendiente de aquella madre que guarda las experiencias de mi vida en su corazón. “Su madre conservaba todo esto en su corazón”. (Lc. 2,41-45)
      5. De la mujer centrada en Jesús desde el misterio de su nacimiento y el misterio de su pasión, muerte y resurrección, hasta acompañar a los apóstoles, columnas de la Iglesia.
      6. c_300_175_16777215_00_images_Cenaculo_Nacional_3.jpgLa madre de los Misterios Luminosos: Los misterios de la vida de Jesús, Jesús le lleva a su casa los primeros discípulos, acompaña a su hijo y  a los apóstoles en las bodas de Caná, lo va siguiendo de lejos en su  predicación y en las obras que hace en medio de su pueblo, está con ellos en la última cena, al pie de la cruz… miles de experiencias tenida con Jesús.
      7. La madre que nos acompaña en los misterios luminosos de nuestra vida, en el vientre de nuestra madre, como niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos, en nuestra misión en la familia y en la sociedad.Que vela para que nuestro corazón se mantenga inmaculado como el de ella, y guarde también en mi corazón todas las experiencias de amor, protección, intimidad, con Jesús, con María y con la Iglesia.
      8. Somos de la estirpe de aquella mujer que se mantuvo valiente al pie de la cruz, al lado de su hijo, sin darle la espalda, “Junto a la cruz estaba su madre”. Ella estará contigo en tu dolor.
      9. Somos descendiente de la misma  madrede Jesús, el cual nos la dio como madre, cuando nos dijo: “Ahí tienes a tu madre” Y desde esa hora, el discípulo la acogió en su casa, la recibió como algo propio” Jn. 19,25-27 Así la recibimos nosotros, la acogemos en nuestro corazón, en nuestra familia, en nuestra comunidad, como algo propio.
      10. Somos de la estirpe de aquella mujer vestida de sol, la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su  cabeza.
      11. Somos descendiente de la mujer intocable por el dragón rojo de siete cabezas y diez cuernos, cuya cola arrastró la tercera pate de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra, dragón que quiere ser como Dios, y trabaja para dominar a los hijos de Dios, el que engaña al mundo entero, el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

… y no pudo ni contra ella, ni contra su hijo Jesús, ni contra nosotros sus hijos, y “se entabló un gran combate entre Miguel y sus ángeles, contra el dragón y sus ángeles acusadores, y fueron arrojados al lugar del suplicio eterno, el infierno.           

“Somos de la estirpe que bendijo el Señor”.

Dale un abrazo al que está a tu lado, y dile:

“Somos de la estirpe que bendijo el Señor”

“Vivamos de acuerdo a esa dignidad”.