SAN JUAN ACOGIÓ ENCUENTRO DE DIÓCESIS FRONTERIZAS

c_300_175_16777215_00_images_5to_Encuentro_portada.jpgDurante los días lunes 28 y martes 29 de mayo recién pasado, San Juan de la Maguana fue la sede del 5to Encuentro de Obispos de diócesis de la Frontera de Republica de Haití y República Dominicana.

La reunión de carácter semestral que aborda la problemática de la frontera, contó por primera vez con la presencia de los representantes diplomáticos de la Santa Sede, Monseñor Eugene Martin Nugent, Nuncio Apostólico en Haití y Monseñor Ghaleb Moussa Abdallah Bader, Nuncio Apostólico en República Dominicana.

Teniendo como punto de encuentro la residencia del obispo José Grullón, organizador al detalle y anfitrión  pródigo en atenciones personalizadas, asistieron por la Conferencia Episcopal Dominicana: Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de Barahona; Monseñor Diomedes Espinal de León, Obispó de Mao-Montecristi; Monseñor Faustino Burgos Brisman, Presidente de la Comisión Nacional de  Migrantes y el Padre Julín Acosta, Secretario Ejecutivo de la citada Pastoral.

Por la Conferencia Episcopal de Haití, estaban presentes: el obispo de la Diócesis de Hinche, Monseñor Jean Desinord; Monseñor Launay Saturné, obispo de Jacmel; Monseñor Kennel Alphonse, obispo de Fort Liberté y Monseñor Glandas Marie Eric Toussaint, Obispo Auxiliar de Puerto Príncipe, acompañados del Padre Agler Chrizerl.

Los trabajos vespertinos de la primera jornada, únicamente fueron interrumpidos para celebrar la Eucaristía en la catedral San Juan Bautista en horas de la tarde/noche.

Un signo profético de unidad eclesial, lo constituyó la misa concelebrada con que dio inicio la jornada, el martes 29, bajo una mata de mango con abundantes frutos, que destacaba en la mesa del altar las banderas de los dos paísesl.

Dicha Eucaristía resume en sí misma la naturaleza del Encuentro: La pluralidad de varias diócesis hermanadas por fuertes vínculos de colaboración en la diversidad geopolítica de dos países diferentes que comparten una misma isla, unidos en comunión por el amor misericordioso de Cristo.

c_300_175_16777215_00_images_Nuncios.jpgEn ese ánimo no tienen cabida discusiones enconadas sino reflexiones encarnadas, tejidas en torno a temas variopintos, pero con una puntada roja destacando en el tapiz de los temas transfronterizos: La realidad del migrante desplazado de su tierra de origen.

Entre los puntos dilucidados en agenda, desde la primera jornada del lunes 28, figuran:

1ero- La revisión de la situación de los migrantes, respecto al desarrollo del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros, afirmando que el deber pastoral de la Iglesia es plantear a los dos gobiernos, haitiano y dominicano, su responsabilidad de Estado en la impostergable obligación de documentar a los migrantes, facilitando un proceso de registro y regularización rápido y sin trabas de costosos artificios legales.

2do- Análisis crítico de la coyuntura sociopolítica y socioeconómica de Haití, cuyo enfoque dejó ver claro el deterioro de la crisis; el panorama sombrío con un futuro incierto y la incontrolable  inestabilidad política que obstruye la reactivación de la economía y , en consecuencia, aumenta el desempleo, factor de presión que provoca mayor flujo migratorio.

No obstante el espectro de crisis que asoma su rostro descarnado en todas partes, la iglesia en Haití mantiene su vocación de servicio en la educación, en la salud, y en las obras sociales.  

Y, 3ero- En comunión con el mensaje emanado de la Primera Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el Papa Francisco el 19 de noviembre de 2017, que coloca la opción preferencial por los pobres en el centro de la caridad. Desde la Palabra bíblica, el mensaje revela con sencilla y profunda claridad tres líneas fundamentales: No amemos de Palabra, sino de obras Jn 3, 18; los pobres, son bienaventurados y herederos del Reino Mt 5, 3; e impulsamos la fraternidad comunitaria Hch 2, 45.

En la dinámica de sus reflexiones, los obispos también abordaron las orientaciones prácticas pastorales en sus diócesis fronterizas, enfocadas a partir del Mensaje del Papa “Migrantes menores, vulnerables y sin voz”, destacando la atención especial pastoral para con los niños y las niñas, señalando, entre  otros males, la necesidad de la eliminación de las mafias que operan en las fronteras con la explotación de los infantes y el tráfico humano.

c_300_175_16777215_00_images_4to.jpgTambién, entre otros objetivos, los métodos y oportunidades para traducir en accione los cuatro verbos propuestos por Papa Francisco: “Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados”.

El migrante, pobre entre los más pobres, es el nuevo paria de la sociedad, arrojado violentamente por el oleaje de las injusticias humanas, a las últimas orillas de la marginalidad con escasas opciones de subsistencia, ya sea con rostro de mujer, de hombre, de niño, de anciano. Pero el matiz más dramático se impregna en su empobrecida existencia con el mayor dolor cuando se trata de un refugiado o víctima del tráfico inmisericorde de seres humanos. En esa condición, sus derechos son vilmente pisoteados y su dignidad arrojada por el suelo.

Al final de la asamblea de obispos de diócesis fronterizas, se contempló en consenso la posibilidad de que los próximos encuentros se realicen abarcando tres jornadas, no en dos, para poder abordar en mayor profundidad todos los temas, lo que será propuesto al Pleno de las conferencias episcopales de ambos países.  

A la luz de esta 5ta experiencia de fraternidad episcopal, encuentran eco estas palabras del Papa Francisco: Quien solo piense en construir muros, sea donde sea, en lugar de construir puentes, no es cristiano. 

Pese a que la reunión se desarrolló en español y francés, con traductores en ambos idiomas, el ambiente de incuestionable concordia no requirió de intérpretes especiales porque el diálogo de los obispos, antes que agudo contraste de pareceres contrapuestos, se abordó como un contrapunto, tendiendo un puente de esperanzas.

 

José Danilo.-