¡ALELUYA, RESUCITÓ Y NOS DEJÓ UNA MISIÓN!

c_300_175_16777215_00_images_Vayan_anuncien.jpg¡Aleluya, aleluya, ha resucitado! El amor de Cristo ha llegado a la plenitud dando su vida por nosotros y venciendo a la muerte … ¿a partir de ahora, cómo le responderemos?

El común denominador durante la Cuaresma y la  Semana Santa, acontecimientos que han desembocado en la conmemoración de la resurrección de Cristo, ha sido la frase inspiracional: Experiencia de amor, que impulsa la misión, una adaptación diocesana del lema del año Eucaristía, fuente de amor, que impulsa la misión.   

Monseñor José Grullón ha sido tan insistente como enfático en cada celebración realizada en las tres zonas pastorales, en afirmar que el gran eje de actuación en la Diócesis de San Juan de la Maguana es la misión, que se resume en una palabra: ¡Vayan!

Pero ese vayan no significa que nos deja, porque en la Eucaristía se queda con nosotros, se hace carne y sangre, actualidad divina, porque la vida de la Iglesia gira en torno al sacramento eucarístico. Y ahí también se nos recuerda nuestra misión, porque misa viene de misión. Dios no da puntada sin hilos: La iglesia es misionera o no es iglesia.     

Vayan por todo el mundo, y prediquen el Evangelio a toda criatura” (Marcos 16, 9-15 y en Lc 24, 47-48). De consiguiente, la misión en la diócesis sureña bajo gobierno del obispo Grullón Estrella consiste en impulsar la fe tornándola servicio eficaz, diligente y oportuno. Como puntualizaba monseñor Grullón, no dijo: Vayan a sentarse, sino vayan  y anuncien.      

Misión integral, que debe ser fe anunciada, proclamada, comunicada, celebrada, profundizada, vivida y testimoniada, al hombre todo y a todos los hombres. 

¿Cuál es la misión? Cada uno la puede personalizar, haciéndola propia, con Lc 4, 18-19: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha enviadoa sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, Y a los ciegos que pronto van a ver; a poner en libertad a los cautivos; a predicar el año de la gracia del Señor.”

Pero sería caer en generalidades no especificar: Vayan a sus distritos, a sus parroquias, a las Casa-Misión, a los consejos parroquiales y distritales, a cada nivel de la catequesis, a los movimientos apostólicos, a las diversas pastorales, y testifiquen con alegría, entrega y ardor, que Jesucristo ha resucitado.       

Testificar que somos ungidos como pueblo de Dios, como iglesia, para una alianza eterna con El. Que el Señor es nuestro Padre, Dios, defensor, mano poderosa, nuestra roca de salvación.

Que ya no hay lugar para la tristeza, la derrota, el egoísmo, la desesperación, o el temor y que debemos dejar nuestra zona de confort para ir en socorro de los más pobres, necesitados, marginados, de los separados, olvidados  o desconsolados.

c_300_175_16777215_00_images_Vayan.jpgSomos una iglesia-misión, porque vayan es un imperativo categórico, total y abarcante de todas las coordenadas existenciales: por eso la misión es interna, en los grupos de vida, en la oración, en la formación, en la liturgia; es externa, dirigida al ancho mundo de los hombres, sobre todo en el acontecer social y es permanente, 24-7-365, todo el año, a tiempo y destiempo. 

Como la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la naturaleza de la misión de la Iglesia, nuestra tarea  esencial debe ser, a partir de ahora, el kerygma, como el primer anuncio de las mujeres que fueron al sepulcro, y el ángel, es decir Dios mismo, les mandó vayan.   

Sin embargo, no se trata únicamente de anuncio y catequesis, sino que además comprende la tarea específica de hacer labor social e ir a comunidades donde es difícil llegar, escuchando el grito de los menos favorecidos de la sociedad y acompañarlos en su proceso de liberación mediante los organismos de la Pastoral Social. 

En fin, que nuestro ser transformado por ese mismo anuncio del mesías, muerto y resucitado de una vez para siempre suscitando la salvación de todos, debe traslucir en palabras y obras, desde el saludo mismo, esa buena noticia, la Buena Nueva de salvación que se hace realidad con la resurrección de Cristo en cumplimiento de la promesa del Padre, porque somos una diócesis misionera.  

 

José Danilo-