CAMINATA MARIANA EN SILENCIO MEDITATIVO

c_300_175_16777215_00_images_Procesion_Mariana.jpgComo se  ha hecho costumbre desde hace muchos años en el alba del Sábado Santo, feligreses de diversas parroquias se congregan a rezar el Rosario en los frentes del Obispado de San Juan de la Maguana, para luego encaminarse con las primeras luces del día, en completo silencio, hasta la catedral San Juan Bautista, a participar en comunidad del oficio divino de la Liturgia de las Horas, proclamando tan de mañana el encomio:

¡Oh plenitud del tiempo consumado!

Del seno de Dios Padre en que vivía,

ved la Palabra entrando por María

en el misterio mismo del pecado. 

En señal de luto, aunque algunos van de negro la mayoría va vestida de blanco, portando en sus manos una luminaria, a dos columnas caminando en marcha solemne, sin pausa pero sin prisa, recorriendo desde el arco del triunfo de San Juan de la Maguana la calle principal en dirección al histórico templo.

Un detalle significativo de cuanto ha prendido esta manifestación de fe en el alma de los fieles, es la afluencia cada vez mayor de caminantes a horas cada vez más tempranas, anticipándose al tiempo de la convocatoria del obispo, quien encabezó el silente recorrido.

También acompañaron la procesión mariana los presbíteros Ramón del Rosario, Manuel Segura y Bernaldo Peralta, así como algunos presidentes de asamblea y diáconos.  

La meditación de este día va dirigida a María, a imitación de ella, que guardaba en su corazón los acontecimientos que le iban mostrando y demostrando la magnificencia del Padre en su hijo; porque únicamente en la quietud interior, la meditación en los misterios de Cristo nos permite entender como lo hizo ella, la grandeza de Dios hecho hombre, su absurda muerte en la cruz que solo cobra sentido con su gloriosa vuelta a la vida.  

María es Señora del silencio, maestra de oración y compañera del camino, por eso le solicitamos que nos enseñe a callar la mente, al vaciamiento del corazón, para llenarlo del susurro de la voz de Dios, guardándola cual sagrado tesoro; que seamos capaces de rezar, igual que ella contemplando a su hijo amado en el hogar de Nazaret, y lo hace hoy por nosotros contemplando su gloriosa majestad en el Cielo.  

c_300_175_16777215_00_images_Liturgia_de_las_horas_2018.jpgHoy, más que nunca, necesitamos de silencio para escuchar y para escucharnos, inmersos en un mundo cada vez más ruidoso que nos impide acoger la Palabra, distinguir las voces de los ecos, el clamor de justicia de los más necesitados, las sutilezas de los más esclarecidos.    

Creyéndonos libres en el confort del desarrollo tecnológico, carentes de paz, vacios de serenidad, hambrientos de las certidumbres de la fe, nos hemos convertido en esclavos borrachos de distracción, del fragor altisonante, de los reclamos incesantes de la publicidad, de la hiper-información de los celulares, de la banalidad de las imágenes, del culto al cuerpo y a la materialidad, de la superficialidad del alma, olvidando que !Quien a Dios tiene, nada lo entretiene!

Este ejercicio espiritual de sosiego nos prepara con la oración desde la primera hora del día, para la celebración más importante de nuestra fe, con la solemne vigilia que pone fin a los días de penitencia y retiro, que han caracterizado el intenso tiempo litúrgico de Cuaresma-Semana Santa en la Diócesis de San Juan de la Maguana.

 

José Danilo.-