OFICIO DE LA CRUZ EN LA CATEDRAL

c_300_175_16777215_00_images_Oficio_1.jpgPor primera vez desde que se inició el cuaresmario no hubo misa este Viernes Santo en la catedral San Juan Bautista, sino la exaltación y la veneración al árbol de la vida, en el que estuvo colgado el salvador del mundo para perdonar los pecados de los hombres.

El ritual se desarrolló con cuatro fases: las lecturas correspondientes a este día; el oficio de la cruz, con gestos de exaltación o adoración del signo por excelencia del triunfo para siempre de Cristo sobre la muerte; la oración universal y la comunión.

Este ha sido el día cumbre de estos días sacros de la semana mayor, para un grupo perseverante que se ha dado cita a las diversas ceremonias celebradas en la parroquia Madre, a compartir, motivados por “una experiencia de amor para la misión”.      

El rito de comunión ha sido celebrado con sobriedad en el templo situado en el centro de la Diócesis de San Juan de la Maguana, sobriedad en los ornamentos de la mesa del altar, sobriedad en la misma cruz que se enseñorea en el centro del altar con un paño de luto, cruz que luce desierta, pero no sola porque posan en ella su mirada todos los hombres que tienen una misión; pesarosa, pero con una secreta carga de esperanzas porque desde ella se prefigura el Cielo; luctuosa, más no lúgubre, porque de la sangre celestial en ella derramada brotará la savia de una vida sin final. Tampoco ha usado el obispo el báculo para este rito.    

La ceremonia fue presidida por monseñor José Grullón, quien se apoya en las escrituras sagradas para recordarnos que “Jesús dijo, a modo de anticipo a su crucifixión, que sería levantado a lo alto…”

Pero, sin embargo “los que elevaron a Jesús a lo alto no saben lo que hicieron, porque al subirlo a la cruz lo pusieron más cerca de Dios” y desde allí, explicó el obispo de la Diócesis sureña más grande en territorio dominicano, “desde allí, pudo culminar su experiencia de amor para la misión de salvar al mundo entero, a todos los hombres, a los pecadores”.  

c_300_175_16777215_00_images_Oficio_2.jpgTerminada la liturgia de la Palabra, los feligreses conformaron columnas para ir hasta el presbiterio a besar la cruz, entre tanto los presidentes de asamblea pasaban a recoger las colectas que son destinadas a Tierra Santa.

Esta ceremonia no contempla despedidas, sin o tan solo salir en silencio, en este caso a ser testigos de la representación de la Pasión, escenificada por un grupo de jóvenes.    

Precedieron en este día el oficio de la cruz en la catedral, la liturgia de las horas con el rezo de los laudes a primera hora del día; continuando a media mañana con el Sermón de las siete palabras, siendo transmitido a través de radio Corazones.

El itinerario para este día contempla además, la escenificación de la Pasión en  las calles a media tarde y luego una caminata del silencio.

 

José Danilo.-