SOLEMNE Y JUBILOSA MISA CRISMAL EN MARTES SANTO

c_300_175_16777215_00_images_Misa_Crismal_2018_portada.jpgComo Pueblo de Dios reunido en torno a su obispo, José Grullón, y presidida por él, fue celebrada este pasado martes 27 de marzo, la solemne Misa Crismal, cómo una fiesta del sacerdocio.  

Estuvieron presentes en la catedral San Juan Bautista concelebrando junto al obispo todos los presbíteros y diáconos, como una expresión de plenitud sacerdotal, fermento de unidad y agente de comunión por el sacramento del orden.                       

Por razones de conveniencia pastoral, debido a la gran distancia que separa algunas parroquias de la Zona Pastoral Centro, lo que impediría el regreso a tiempo de los sacerdotes para cumplir con sus obligaciones litúrgicas, el obispo ha decidido desde hace muchos años escoger para la Misa Crismal el Martes Santo y no el Jueves Santo, para facilitar la presencia del mayor número posible del clero.

En la solemne ocasión los sacerdotes refrendaron sus promesas sacerdotales, lo mismo que Las religiosas, los diáconos y presidentes de asamblea.

Durante la celebración se consagró el Santo Crisma, el óleo que representa al Espíritu Santo, que se emplea para el bautismo, la confirmación y la ordenación sacerdotal, con el que serán ungidos los nuevos bautizados y se signará a los que reciban el sacramento de la Confirmación la noche de la Vigilia Pascual, y también se bendijeron los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.

En una vibrante homilía, monseñor Grullón animó a los fieles a pronunciar, acompañado de gestos, el lema de la diócesis en este año: “La Eucaristía, experiencia de amor que impulsa la misión”.

Subrayó, asimismo, la misión que el Señor nos pide hoy “después de que nos ha ungido con el Espíritu Santo” para hacer de nosotros un pueblo santo, estableciendo con nosotros una alianza de amor perpetua. Con el Santo Crisma, se suscita una Unción cuyo efecto no se ve, pues “lo que pasa dentro no se ve”, porque es una Unción invisible, real del Espíritu Santo “que da fuerzas, que da consuelo, que consagra”.     

Remarcó el obispo que el Señor nos ha ungido, y con esa acción sacramental nos comunica y aumenta la vida divina pero… ¿cuál es la misión, en qué consiste?

Que Dios nos ha enviado a nosotros los bautizados, al mundo entero al anuncio de su reino para impulsar la misión. Consiste en que no solo nos ha ungido al recibir estos santos aceites, sino que con ellos nos ha proporcionado la vida divina, nos ha dado su vida; pasamos de ser criaturas a ser hijos de Dios y por ello podemos llamarle Padre Nuestro”.

c_300_175_16777215_00_images_Misa_crismal_2018.jpgDe dicha Gracia podemos extraer tres lecciones, derivadas de los  sacramentos que nos trae el misterio pascual:

1-      Debemos dar gracias continuamente por tan inmerecido Don o regalo.

2-      Dar testimonio de que somos una raza divina, una familia, una iglesia, y

3-      Cumplir el mandato de ir por todo el mundo, por todos los ambientes, a evangelizar, a sembrar buenas acciones. De tal manera que no quede nadie sin un sacramento, sin el bautismo, sin esa vida divina.   

Asimismo invitó a los fieles a importantizar y dar gracias por su bautismo y les instó a visitar las parroquias para averiguar el día de su bautismo y celebrarlo, de la misma manera que festejan el cumpleaños. 

En el ofertorio representantes de varias comunidades llevaron al frente de la mesa del altar una cantidad considerable de frutos y especies, donados a la diócesis para sostén del Seminario El Buen Pastor.  

Al final de la Misa Crismal los fieles se dirigieron al auditórium Monseñor Renaldo Connor s, en el patio del colegio Padre Guido a celebrar la fiesta sacerdotal compartiendo un brindis y un almuerzo, con pastel incluido.

 

José Danilo.-