LA PROCESIÓN PENITENCIAL DE SAN JUAN

c_300_175_16777215_00_images_procesion_cuaresmal_1.jpgTal y como lo hace todos los años la víspera del domingo de Ramos,  una columna significativamente numerosa salió de los frentes del obispado en marcha penitencial con dirección a la Plaza Ceremonial Indígena, para recorrer unos siete kilómetros, realizando cada cierto trecho las estaciones del Viacrucis, meditando los Misterios Dolorosos.

En cada parada, la muchedumbre se detenía al rezo del misterio correspondiente, respondiendo al unísono a las letanías gracias al servicio de amplificación móvil del señor Oriolys Guerrero, que reproducía la interacción entre la emisora Radio Corazones y la procesión cuaresmal.   

En el trayecto se iban sumando, en ese orden, grupos de las parroquias: catedral San Juan Bautista, San José, Nuestra Señora de la Esperanza, Cristo Rey, Espíritu Santo y otros fieles.

Cuando la procesión penitencial completó la mitad del recorrido, ya era una multitud comparable a la de los años anteriores, que desafiaba los inclementes rayos del sol.

La práctica cristiana de profunda raigambre en el pueblo dominicano de ejercitar la piedad popular mediante las procesiones, ha ido recuperando espacio en la Diócesis de San Juan de la Maguana, animada por su obispo José Grullón Estrella, como una forma de expresar públicamente la fe.

Vale resaltar, que las procesiones penitenciales cuentan con la participación de grupos familiares que se integran con perseverancia y hasta con espíritu deportivo al extenuante recorrido, para avivar el espíritu de sacrificio personal, como una dinámica de preparación para los días venideros en que las comunidades viven de forma intensa su fe.  

Una vez completado el recorrido, al llegar al histórico terreno circular para participar de la misa campal, se unió un gran grupo que venía en sentido contrario desde la parroquia Nuestra Señora de la Altagracia, anfitriona de la caminata cuaresmal.  

Durante la celebración de la misa, monseñor Grullón avivó a los asistentes con la frase “Si queremos, podemos, porque para Dios no hay nada imposible”, que fue coreada tras la participación de cada uno de los presbíteros presentes.

c_300_175_16777215_00_images_procesion_cuaresmal_2.jpgEl Padre Mártires García, Rector del Seminario Diocesano El Buen Pastor, quien proclamó su empeño en que aumenten las vocaciones; el Padre José Álamo párroco de Nuestra Señora de la Altagracia socializó los planes que tiene su parroquia de aumentar el sentido de corresponsabilidad del laicado, sobre todo de los adolescentes; el párroco de Nuestra Señora de la Esperanza Donald Mc Eachin, tiene la intención de doblar el número de fieles que comulgan.

De su lado, Manuel Segura, de la parroquia Santísimo Redentor, recientemente incardinado a la diócesis, ha logrado el visiteo de todas las comunidades y tiene la meta de lograr la reestructuración de todos los consejos comunitarios; la parroquia Cristo Rey, conforme afirma su párroco Ramon E. del Rosario, pretende incrementar la formación de catequistas y de animadores de las Casa-Misión.

Bernaldo Peralta Florián, en calidad de asesor diocesano de catequesis, manifestó también la disposición de seguir organizando la catequesis en sus diferentes niveles, de aumentar el número de catequistas y de los feligreses que puedan recibir la comunión; mientras que el párroco de San José y de la catedral San Juan Bautista, Rodolfo del Carmen tiene el propósito este año de fortalecer las Casa-Misión y promover los encuentros de evangelización cada mes y, finalmente, el Padre Melaneo Colás se propone fortalecer la comunión y la unidad entre las parroquias Inmaculada Concepción y Divina Misericordia, a la vez que fortalecer con una buena programación la acción misionera de Radio Corazones.   

Concluida la eucaristía, los fieles emprendieron fortalecidos y animados, el regreso a sus comunidades y parroquias de origen, prestos para iniciar la Semana Santa con el Domingo de Ramos.

 

José Danilo.-