ASI VA LA CONSTRUCCIÓN DEL SEMINARIO MENOR

c_300_175_16777215_00_images_El_Buen_Pastor.jpgEs inevitable que, al visitar la parroquia Espíritu Santo, las personas desvíen su mirada a la construcción del edificio principal de el Seminario Menor El Buen Pastor, por lo avanzado de la más importante obra diocesana en lo concerniente a la formación de los jóvenes que se sienten llamados por Dios al sacerdocio.

Esta edificación forma parte de un conjunto que incluye: casa parroquial, situada enfrente y que alberga por el momento a seminaristas, aspirantes y formadores; templo parroquial, adyacente a la casa y el liceo Thomas F Reilly, que fue construido detrás de la parroquia.

La nueva edificación permitirá que los 16 seminaristas actuales, junto a dos formadores, el Director del seminario y a la vez párroco del lugar, el Padre Mártires García y el Vicario de Pastoral Presbítero Santo Cabral, quien también es el titular de la parroquia San Alfonso, sumado a los demás aspirantes que se integren al proceso formativo, dispongan de condiciones adecuadas.      

Pero pese a lo avanzado de la obra en construcción, como sentenciara alguna vez un escritor francés, Dios está en los detalles, vale decir, en los factores más pequeños que completan el levantamiento de dicha estructura, que ahora demandará una gran inversión en multiplicidad de pormenores.

Como la etimología lo indica, un seminario es un semillero en el que hallan cauces de vida y expresión, para una diligente instrucción humanística y en fundamentos cristianos los futuros sacerdotes, por lo cual la iglesia tiene el deber y el derecho propio y exclusivo de formarlos, conforme lo expresa  claramente el Canon 232.

Sin embargo, incumbe a toda la comunidad cristiana el deber de fomentar las vocaciones, para que se provea suficientemente a las necesidades del ministerio sagrado en la Iglesia, puntualiza el Canon 233, por lo que corresponde a usted, que lee esta información -a todos-, cumplir también su parte.         

Incumbe a toda la comunidad cristiana...únicamente así, parafraseando al gran poeta español León Felipe: Podemos empezar por contar semillas, para después contar la cosecha.  

Y, a propósito de cosecha, en Malaquías 3, 10, promete el Señor a quienes atienden las necesidades de su casa: ...no les faltará el alimento ¡Pónganme a prueba con esto! Verán que abriré las ventanas del cielo, y les enviaré abundantes lluvias.

 

José Danilo.-