No tengas miedo familia

30 de Septiembre 2007 Ig. St. Angela Mericei

Lehman Collage Center, Bronx, N.Y.

Mons. José Grullón Estrella 

1.- El Temor:

  • Es un sentimiento que me impulsa a huir, a no enfrentar situaciones que considero peligrosa, dañosa, inciertas: Una persona, un trabajo, una misión.
  • Una inquietud que brota de las profundidades del yo,
  • Una incertidumbre frente a la muerte o al futuro

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  • Jacob: Siente temor ante su hermano Esaú; lucha con el angel y consigue su bendición, que le da la certeza de que Dios está con él (Gén. 32,23-33)
  • Elías: Teme que su vida ha sido un fracaso, fracasó en su misión, pues el pueblo ha apostatado de Dios.
  • Job: “Si tengo miedo de una cosa, me sucede, y lo que temo me sobrevienen (Jos 3,25)
  • Jesús: En el Huerto de los Olivos (Mc.14,33 s.) tuvo miedo, así recapiló los temores de los hombres de todos los tiempos. (Sal 42,6.12; 43,5), lanzando gritos y derramando lágrimas, orando al que podía salvarlo de la muerte (Heb.5,7), ajustando su voluntad a la del Padre (Mc.14,36). El ángel vino, como lo hizo con Elías, a fortalecer al que combate hasta sudar sangre y se levanta victorioso a afrontar su destino (Lc. 22,41-45 En Jesús el temor no es suprimido, sino situado, porque desde ahora la esperanza es certeza, y la muerte fecunda. Nada puede separarnos del amor de Cristo (Rom. 8,35.39.

 

El temor se equilibra gracias a un sentimiento contrario: la confianza en Dios, que brota de:

La alianza de Yahveh con su pueblo asegura la presencia del Señor de las promesas, si es fiel en observar la ley

La esperanza o certeza de que estamos en camino si somos constante en la misión.

Las Promesas de Jesús al pequeño rebaño que recibe el reino

  • “No temas” (Jue 6,22; Dan 10,12; Lc 1,13.30) Lo dice Jesús caminando sobre las aguas (Mc 6,50):
  • Lc. 12,32 “No temas pequeño rebaño, que el Padre de ustedes ha decidido darles el reino, vendan sus bienes y den limosnas, consigan bolsas que no se rompan, un tesoro inagotable en el cielo, donde los ladrones no llegan, ni los roe la polilla”
  • Mt. 6, 25,34 No anden angustiados por la comida y la bebida, para conservar la vida o por la ropa… La vida vale más que todo, las aves del cielo… el Padre del cielo las alimentas, valemos más que ellas. Los lirios del campo…  Los paganos se angustian por eso. Busquen primero el reino de Dios y todo lo demás vendrá por añadidura.
  • Mt.10,26-31 No les tengan miedo, no hay nada encubierto que no se descubra… Lo que les digo noche díganlo a pleno día… No teman a los que pueden matar el cuerpo pero no el alma… No le tengan miedo… Quien me reconozca ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre Cielo  ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.

  

2.-  Como Sacerdote

  • Tuve miedo al confiar en Jesucristo. Ante un enfermo que parecía endemoniado, sentí que el Señor me día: “Dile en mi nombre que salga” y dudé pensando.. y si no sale, qué vergüenza ante las personas que andaban conmigo. Por tres veces dudé y no hice nada.  
  • Cuando fui llamado a ser obispo, dije que no, que esa no era mi vocación, que me sentía bien realizado como sacerdote y oía decir a los obispos que perdían mucho tiempo en cosas que no eran de su ministerio. El Señor en un segundo me volvió un sacerdote frustrado, sin fuerza espiritual, mi palabra no llegaba al interior de las personas, de los novios, de la familia. Y tuve que decir que sí para no perder la bendición de Dios.
  • Ante un gran problema de la diócesis de San Juan de la Maguana, después de una hora pidiendo ayuda ante el sagrario, él me dijo, José, de quién es la Iglesia, tuya o mía?. Le respondí es tuya, pues también esos problemas son míos. Entonces le dije, pues si esos problemas son tuyos, en qué quiere que te ayude.  Y sentí una gran paz en mi corazón.
  • Tuve miedo para aceptar la idea que como obispo yo tenía que meterme a hacer camino, a hacer letrinas, a hacer acueductos, a alfabetizar… cuando estas cosas eran del gobierno. Pero al ver todas las puertas cerradas, y ante el grito de unas 150 comunidades que sacaban sus productos en animales y yo las visita a pié,  caminando con mi mochila al hombre por semanas. Cada vez que volvía de los campos venía con amebas o con tifus por las contaminación de las aguas, y en toda una semana visitando las comunidades no encontré a ningún joven que supiera leer… Y tuvimos que lanzarnos, ya tenemos buldózer, pala retroexcavadora, alquilamos otros buldózer, buscamos dinero, las comunidades aportan, la gente no nos deja solo. Hemos construido unos 200 kms de caminos vecinales, alfabetizamos cada año unas 4,000 personas, para lo cual debemos buscar 6,000 dólares mensuales, tenemos 280 niños en reforzamiento escolar en 12 salas de lectoescritura, o aprendiendo jugando en 4 ludotecas; hemos construido unos 39 acueductos rurales por los cuales unas 100 comunidades tienen agua potable en sus mismas casas. Los sacerdotes de Cross Internacional de New York nos están ayudando a construir un acueducto para 3,000 familias a un costo de 10 millones de pesos.  En dos años ya unas 250 familias tienen un huerto familiar para mejorar su alimentación, al mismo tiempo que hacen sus viveros familiares con árboles frutales y maderables.  90 mujeres madres de familia pobres ya tienen cada una vaca financiada, que le produce leche y les da nuevas crías. La diócesis acaba de construir una casa de ancianos donde ya 70 ancianos encuentran comida y una casa de acogida. El poder grande de Dios lo pudimos ver cuando nos azotó el Huracán Georges, con la ayuda generosa de tantos hijos de Dios pudimos alimentar por 7 meses a unas 15,000 personas y construir unas 2,500 viviendas. Por medio del programa de Derechos Humanos hemos logrado bajar el número de los no declarados, nosotros teníamos el 34%, en el país tenemos unos 22 % sin declarar, sin embargo nosotros hemos logrado bajar a un 8 %.
  • Hay tanta gente buena, que haciendo el bien. Ya no siento miedo, puedo palpar con mis propias manos, en mi propio corazón que el Señor está realmente vivo, que no hay que temer, que hay que lanzarse a hacer el bien. Se ha inculturado en toda la diócesis el lema de que “Si queremos podemos”,  pues lo único que necesita el mal para crecer, es que los buenos se crucen de brazos.

 

 

3.- Familia, no tengas miedo.

 

No solo la Iglesia Diocesana o Parroquial es de Dios, sino, en primer lugar, la familia es la primera iglesia que  Dios fundó, y la fundó con una bendición que nunca se la ha quitado, ni siquiera después del pecado original.

Ustedes tienen esa bendición de Dios. No tengan miedo.

 

1.- No tengas miedo al fracaso, a lanzarse, a enfrentar la vida, las enfermedades, los cambios culturales. Muchas veces es el miedo lo que nos mata y no la enfermedad en si misma. Nos encontramos muertos en vida a causa del miedo y la desesperanza. Dite a ti mismo: “No, yo no voy a morir por esta enfermedad. Yo voy a ‘vivir’ con esta enfermedad.”  “Señor, Dios mío, ayúdame a sacar el miedo que hay en mi mente y mi corazón y no permitas que regrese más.”

Jesús todo lo vence porque deja a un lado el miedo. Él quiere que nosotros también venzamos, por eso nos invita a no tener miedo, a presenciar por nosotros mismos el milagro de la resurrección.

Con Jesús lo podemos vencer todo ¿Cuál es tu enfermedad? ¿cuál es tu dolencia? ¿qué es lo que te afectando en la vida? ¿Una enfermedad física o emocional? ¿la falta de una pierna o un brazo? ¿la falta de una pareja? ¿la falta de hijos?¿la falta de dinero? ¿la falta de trabajo? ¿la soledad? No importa cual sea la respuesta, tú tienes la oportunidad de decidir. ¿Quieres morir de ó quieres vivir con? ¿Quieres morir en vida poco a poco, todos los días o quieres vivir, día tras día, el milagro de la resurrección de Cristo en ti?

  • Tu familia es el pequeño rebaño, y Dios les ha dado el reino

 

2.-  Miedo a la infidelidad, al fracaso en el matrimonio, a que te abandone tu pareja.

Si confías en Dios podrá decir como Santa Teresa:  “Aunque no hubiera cielo, yo te amara”. Es amar sin interés.

  • Dar cariño, acogida, de una forma gratuita.
  • “Discípulo del Señor, acoge al cercano y busca al lejano”.
  • La acogida hace cambiar. (Nuera… el puerquito)

 

3.- Esposos dense tiempo, denle tiempo a sus hijos. (La flor que se marchita)

 

4.- Miedos por los hijos.

  • Miedo a tener hijos, a procrear hijos en este tiempo, ábranse a la vida.
  • Temores en la crianza de los hijos: Problema para dialogar con ellos, dar.  Cabida a los amigos de sus hijos.
  • Temor a quedarse sin los hijos. No los acaparen, son del Señor, entréguenselo.

 

5.- Mujer no tengas miedo a la madre de tu esposo. A que tu esposo quiera a su madre, no sientas celos. A veces ella no se atreve ni a opinar,  tiene que callar, no puede llamar con frecuencia a su hijo, todo lo que ella hace lo encuentras mal.

  • Por el contrario se tu la hija preferida de la madre de tu esposo, ella fue quien te lo formó, te lo educó, le dio los principios y criterios los cuales tu aprecias en él.
  • Denle cariños a los papas viejos. Lo que uno haga con ellos, lo harán tus hijos por ti.

 

6.- Familia no tengan miedo al encuentro con Jesús, ser sus discípulos, ser santos:

 

Miedo a echar las redes aunque ya lo hayan hecho una y otra vez. Lc. 5,4-11

Miedo a ir a la otra orilla.

Miedo a tomar la cruz Mt. 8,34-38, a llevar tu familia al pie de la cruz

Miedo a seguir predicando la fe en Cristo y la Iglesia Católica en medio de una avalancha de sectas

"¡Levántate!" (Lc 7, 14) dice Jesús al joven que llevan a enterrar (Juan Pablo II en Suiza, junio de 2004)

El Evangelio de san Lucas narra un encuentro: por una parte, está el triste cortejo que acompaña al cementerio al joven hijo de una madre viuda; por otra, el grupo festivo de los discípulos que siguen a Jesús y lo escuchan.

Verdadera alegría

También hoy, pueden formar parte de aquel triste cortejo que avanza por el camino de la aldea de Naím. Eso sucedería si se dejan llevar de la desesperación, si los espejismos de la sociedad de consumo les seducen y les alejan de la verdadera alegría enredándoles en placeres pasajeros, si la indiferencia y la superficialidad les envuelven, si ante el mal y el sufrimiento dudáis de la presencia de Dios y de su amor a toda persona, si buscan saciar su sed interior de amor verdadero y puro en el mar de una afectividad desordenada.

Ponerse en pie
Precisamente en esos momentos, Cristo se acerca a cada uno de nosotros y, como hizo al muchacho de Naím, nos dirige la palabra que sacude y despierta:  "¡Levántate!". "Acoge la invitación que te hará ponerte de pie".

El cristianismo es una persona: Jesús

No se trata de simples palabras: es Jesús mismo, el Verbo de Dios encarnado, quien está delante de ustedes. Él es "la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1, 9), la verdad que nos hace libres (cf. Jn 14, 6), la vida que el Padre nos da en abundancia (cf. Jn 10, 10). El cristianismo no es un simple libro de cultura o una ideología; y ni siquiera es sólo un sistema de valores o de principios, por más elevados que sean. El cristianismo es una persona, una presencia, un rostro: Jesús, el que da sentido y plenitud a la vida del hombre.

No tengan miedo de encontraros con Jesús

Pues bien, yo les digo a ustedes:  No tengan miedo de encontraros con Jesús. Más aún, búsquenlo en la lectura atenta y disponible de la sagrada Escritura y en la oración personal y comunitaria; búsquenlo  participando de forma activa en la Eucaristía;

 

Buscar a Cristo acudiendo a la Confesión

buscadlo acudiendo a un sacerdote para el sacramento de la reconciliación; buscadlo en la Iglesia, que se manifiesta a vosotros en los grupos parroquiales, en los movimientos y en las asociaciones; buscadlo en el rostro del hermano

que sufre, del necesitado, del extranjero.


Qué vas a hacer con tu vida


Escuchar a Dios

Esta es la segunda invitación que te dirijo:  "¡Escucha!". No te canses de entrenarte en la difícil disciplina de la escucha. Escucha la voz del Señor, que te habla a través de los acontecimientos de la vida diaria, a través de las alegrías y los sufrimientos que la acompañan, a través de las personas que se encuentran a tu lado, a través de la voz de tu conciencia, sedienta de verdad, de felicidad, de bondad y de belleza.

Si abres tu corazón y tu mente con disponibilidad, descubrirás "tu vocación", es decir, el proyecto que
Dios, en su amor, desde siempre tiene preparado para ti.


Podrás formar una familia

Y podrás formar una familia, fundada en el matrimonio como pacto de amor entre un hombre y una mujer que se comprometen a una comunión de vida estable y fiel. Podrás afirmar con tu testimonio personal que, a pesar de las dificultades y los obstáculos, se puede vivir  en plenitud el matrimonio cristiano como experiencia llena de sentido y como "buena nueva" para todas las familias.

Entrega tu corazón por entero a Dios

Y si Dios te llama, podrás ser sacerdote, religioso o religiosa, entregando con corazón indiviso tu vida a Cristo y a la Iglesia, transformándote así en signo de la presencia amorosa de Dios en el mundo de hoy. Podrás ser, como muchos otros antes que tú, apóstol intrépido e incansable, vigilante en la oración, alegre y acogedor en el servicio a la comunidad.

No tengas miedo: Dios no se deja vencer en generosidad

Sí, también tú podrás ser uno de ellos. Sé muy bien que ante esta propuesta titubeas. Pero te digo. ¡No tengas miedo! Dios no se deja vencer en generosidad. Después de casi sesenta años de sacerdocio, me alegra dar aquí, ante todos vosotros, mi testimonio:  ¡es muy hermoso poder consumirse hasta el final por la causa del reino de Dios!

 "¡Ponte en camino!". No te limites a discutir; no esperes para hacer el bien las ocasiones que tal vez no se presenten nunca. ¡Ha llegado el tiempo de la acción!

En los albores de este tercer milenio estáis llamados a proclamar el mensaje del Evangelio con el testimonio de vuestra vida. La Iglesia necesita sus energías, su entusiasmo, sus ideales, para hacer que el Evangelio impregne el entramado de la sociedad y suscite una civilización de auténtica justicia y de amor sin discriminaciones.

Hoy, más que nunca, en un mundo a menudo sin luz y sin la valentía de ideales nobles, no es tiempo para avergonzarse del Evangelio (cf. Rm 1, 16). Más bien, es tiempo de proclamarlo desde las terrazas (cf. Mt 10, 27).

Llevad en vuestras manos la cruz de Cristo; en vuestros labios, las palabras de vida; y en vuestro corazón, la gracia salvadora del Señor resucitado. ¡Levántate! Es Cristo quien te habla. ¡Escúchalo!
 
Formar generaciones de jóvenes apóstoles valientes

La Iglesia es misión. También hoy necesita "profetas" capaces de despertar en las comunidades la fe en el Verbo revelador del Dios rico en misericordia (cf. Ef 2, 4). Ha llegado el tiempo de preparar a generaciones jóvenes de apóstoles que no tengan miedo de anunciar el Evangelio. Para todo bautizado es esencial pasar de una fe rutinaria a una fe madura, que se manifieste en opciones personales claras, convencidas y valientes

Ponte en camino: ¡ha llegado el tiempo de la acción!

¡No tengan miedo de ser los santos y los apóstoles del Tercer Milenio!"

Cuando parece que la oscuridad y mal van a ganar, Cristo nos dice una vez más: ¡No tengas miedo! Por su venida al mundo, él ha vencido el mal, nos ha librado de la esclavitud a la muerte y nos ha vuelto al banquete de vida.

Es para nosotros sacar poder del amor victorioso. Cada uno de nosotros está llamado a superar con Cristo “el misterio de iniquidad,” siendo así testigos de solidaridad y constructores de paz. Vamos, entonces, a la cueva de Belén para encontrarlo, y para encontrar, en él, todos los niños de mundo, todos nuestros hermanos afligidos.

 

7.- Miedo a vivir de la providencia, a dar siempre gracias a Dios.  Al que da gracias, Dios les dice a San Pedro: “Dale más”

 

.8.- No tengan miedo ante la misión.

A la predicación del evangelio, que es la misión de los bautizados "No tengan miedo. No hay secreto alguno que no llegue a descubrirse, ni verdad oculta que no llegue a conocerse. Lo que les digo en la oscuridad, repítanlo en la luz; lo que me oyen decir en voz baja, grítenlo desde el tejado" (Mateo 10:26-27). La herencia que reciben los cristianos es la mentalidad y el ejemplo de Jesús. Como él, los cristianos deben vivir como Dios quiere y proclamar lo que Dios piensa.

¿Por qué tendría miedo un discípulo de predicar el evangelio? Es una de las más elevadas doctrinas creadas en la historia de la humanidad. Pero es también una de las doctrinas más exigentes, porque el que predica el evangelio responsablemente debe realizar cambios radicales, en primer lugar, en su propia vida. Si alguien predica consciente de lo que dice, debe ser el primero en sentir ese desafío. Y si quiere que sus palabras sean eficaces, lo que dice debe reflejar su propia experiencia. Ese fue el poder de convicción que tuvo Jesús, "logos hecho carne" (Juan 1:14). El cristiano responsable debe saber que sus palabras sólo serán creídas por otros, si se las ve encarnadas en su vida: si vive lo que predica. Es un proyecto difícil, en el que se avanza poco a poco, sin jamás llegar a la perfección.

Pero el evangelio también desafía a los que escuchan la palabra, y sus reacciones pueden diversas. Hay algunos que la aceptan y hay otros que la rechazan. Pero también hay oyentes que no sólo rechazan la predicación sino, además, agarran al predicador y lo matan. Eso fue lo que sucedió con Jesús mismo: desafió al poder romano y a la jerarquía judía y lo pagó con su vida. En relación a la posibilidad de persecución y muerte, la frase "No tengan miedo" aparece dos veces más en el discurso de Jesús. "No tengan miedo a los hombres que pueden matar el cuerpo pero no el alma. Teman más bien a Dios, que puede enviar cuerpo y alma al fuego. ¿No se venden dos pajarillos por una moneda? Y ninguno de ellos morirá sin que lo consienta el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de sus cabezas están contados. Por eso no tengan miedo, pues ustedes valen más que muchos pajarillos" (Mateo 10:28-31).

Cuando Mateo compuso este discurso, medio siglo después de la muerte de Jesús, las comunidades cristianas ya habían experimentado diversas persecuciones por causa de su fe. Eso continuó a lo largo de los siglos: fueron muchos los hombres y mujeres obligados a aceptar la muerte por la fidelidad a sus convicciones.
No les tengan miedo, porque nada hay cubierto, que no llegue a descubrirse; nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, díganlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo  desde la azotea. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, teman al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga su Padre. Pues ustedes hasta los cabellos de la cabeza tienen contados. Por eso, no tengan miedo: no hay comparación entre ustedes y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo". Mateo 10, 24-33


Esta Iglesia es santa y pecadora a la vez: santa, por su fundador, que es Jesucristo, por la presencia del Espíritu Santo en la construcción de la comunidad, por los diversos medios de santificación, por el fin hacia el que se dirige, el reino de Dios Padre. Pecadora, porque todos sus miembros somos humanos, limitados, expuestos al error y al pecado.

Al ver los errores de los miembros de la Iglesia nos preguntamos por qué Cristo, sabiendo lo que somos, quiso invitarnos a participar en su misión de renovar desde sus cimientos la humanidad y la creación. Con humildad debemos reconocer que esta confianza no es porque la merezcamos, sino porque así ha querido amarnos. De ahí nace que todos los creyentes en Jesucristo, gracias al bautismo, formamos parte de su Iglesia y somos responsables de todo lo que ella es, cada uno de acuerdo a la función propia.

Desprestigio de las autoridades eclesiásticas

El estilo de vida del sacerdote católico es blanco de ataques de diversa índole: por una parte, aparecen opiniones contrarias al celibato, información parcial y propaganda acerca de sacerdotes que han dejado el ejercicio del ministerio sacerdotal y se casan, casos de sacerdotes mujeriegos, homosexuales o pederastas. Por otra parte, se silencian noticias positivas como el aumento de vocaciones sacerdotales, el trabajo con los grupos más desfavorecidos de la sociedad, la entrega diaria y silenciosa de miles de sacerdotes en lugares conflictivos del mundo, aún a riesgo de la propia vida, el influjo benéfico del sacerdote en la vida individual, familiar y comunitaria.

¿Qué hacer para que brille la luz de Cristo ante la tentación del pesimismo, el apocamiento, el desinterés o el desaliento?

La Misión permanente en la que estamos comprometidos nos pide que nos capacitemos como agentes de evangelización. No podemos conformarnos con la catequesis previa a la recepción de los sacramentos. Es urgente formarnos en todos los aspectos de la vida diaria, de modo que podamos hacer realidad lo que nos dice Cristo a través de su apóstol: "Estén siempre dispuestos a dar razón de su esperanza a todo el que les pida explicaciones. Háganlo, sin embrago, con dulzura y respeto" (1 Pe 3, 15)

El tiempo que estamos viviendo requiere el testimonio de coherencia y entrega a la causa del Evangelio, cada uno de acuerdo a la propia vocación.

Sobre todo incrementemos nuestra esperanza: "y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,20) La eficacia de todos nuestros esfuerzos está en Jesucristo. En ningún momento ha faltado la presencia de Cristo y la asistencia del Espíritu Santo, incluso cuando la decadencia moral y religiosa de la sociedad occidental afectó más a la Iglesia. Cristo no deja de asistirnos, aconsejarnos y guiarnos hacia el Padre del amor misericordioso.

 

Benedicto XVI a jóvenes en Loreto: No tengan miedo y entréguense a Cristo

Ahora os toca abrir el corazón y ofrecerlo todo a Jesús”.

“Lamentablemente hoy en día, para muchos jóvenes una existencia plena y feliz es vista como un sueño difícil y hasta irrealizable", continuó el Papa. "Muchos de vuestros coetáneos miran el futuro con aprensión y se hacen no pocas preguntas. Preocupados se cuestionan: ¿Cómo insertarse en una sociedad marcada por numerosas y graves injusticias y sufrimientos? ¿Cómo reaccionar frente al egoísmo y a la violencia que parecen prevalecer? ¿Cómo dar un sentido pleno a la vida?”, prosiguió.

Ante tales incógnitas, la respuesta del Papa fue directa y concreta: “Con amor y convicción os repito, jóvenes aquí presentes, y por medio de vosotros, a vuestros coetáneos del mundo entero:

 

¡No tengan miedo, Cristo puede colmar las aspiraciones más íntimas de vuestro corazón! Nada ni nadie podrá jamás separarnos del amor de Dios”.

Cristo confía en ustedes y desea que puedan  realizar su más elevado y noble sueño de la auténtica felicidad”, agregó, al tiempo que dirigía la mirada hacia María, quien “dispuesta a realizar la voluntar divina pronunció su ‘hágase”, que cambió su vida y la historia de la entera humanidad. María conoce vuestras aspiraciones más nobles y profundas. Conoce sobre todo vuestro gran deseo de amor, vuestro deseo de amar y de ser amados”.

 

Haciendo notar que es propio de toda persona humana el “cultivar el sueño de un amor que de sentido pleno al propio acaecer”, el Pontífice meditó sobre la vocación al matrimonio y a la vida consagrada.

Reflexionando sobre la situación actual del matrimonio el Papa dijo: “Sé bien que este sueño es hoy en día cada vez menos fácil de realizar. ¡Cuántos fracasos del amor en torno a nosotros! ¡Cuántas parejas bajan la cabeza, se rinden y se separan! ¡Cuántas familias quedan en pedazos! ¡Cuántos chicos, entre vosotros también, han visto la separación y el divorcio de sus padres! A quien se encuentra en tan delicadas y complejas situaciones quisiera decir: la Madre de Dios, la comunidad de los creyentes, el Papa están junto a vosotros y rezan para que la crisis que marca las familias de nuestro tiempo no se convierta en un fracaso irreversible”.

Una vez más, el Pontífice puso a María como punto de referencia para los presentes, recordando que “para quien confía en Dios nada es imposible. Esto vale para quien está destinado a la vida matrimonial, y aún más para aquellos a quienes Dios propone una vida de total desapego de los bienes de la tierra para estar dedicados a su Reino a tiempo completo”.

El Papa concluyó su meditación “abrazando con corazón de padre” a los presentes y exhortándolos a perseverar en la vida cristiana.

 

Benedicto XVI: 'Juan Pablo II me pide que no tenga miedo', Benedicto XVI, con la cruz de Juan Pablo II en mano, ha recordado a su antecesor asegurando que siente su presencia y le parece escuchar sus palabras diciéndole "no tengas miedo".

Ratzinger ha confesado que en estos momento en los que se siente "turbado" por la responsabilidad, siente la presencia cercana de Juan Pablo II, del que fue su 'mano derecha' durante sus 26 años de Pontificado. "Me parece sentir su mano fuerte que estrecha la mía, ver sus ojos sonrientes, escuchar sus palabras, 'no tengas miedo' dirigidas especialmente a mí"

En el cumplimiento de mi ministerio, no he dejado de anunciar la verdad sobre Jesucristo, el cual nos ha revelado la verdad sobre el hombre, su misión en el mundo, la grandeza de su destino y su inviolable dignidad. A este respecto, el servicio al hombre es el camino de la Iglesia. Hoy vengo a compartir con Ustedes mi convicción profunda de que el Mensaje del Evangelio conduce al amor, a la entrega, al sacrificio y al perdón, de modo que si un pueblo recorre este camino es un pueblo con esperanza de un futuro mejor. Por eso, ya desde los primeros momentos de mi presencia entre Ustedes, quiero decir con la misma fuerza que al inicio de mi Pontificado: "No tengan miedo de abrir sus corazones a Cristo", dejen que Él entre en sus vidas, en sus familias, en la sociedad, para que así todo sea renovado. La Iglesia repite este llamado, convocando sin excepción a todos: personas, familias, pueblos, para que siguiendo fielmente a Jesucristo encuentren el sentido pleno de sus vidas, se pongan al servicio de sus semejantes, transformen las relaciones familiares, laborales y sociales, lo cual redundará siempre en beneficio de la Patria y la sociedad.

 

Ante las tribulaciones clama a la grey: No tengan miedo. Exhorta a los vacilantes: Remen mar adentro. Predica con ardor que la verdadera realización humana va por el camino de la santidad.


Durante la ceremonia, Su Santidad pidió a España que no "rompa sus raíces cristianas". "Surgirán nuevos frutos de santidad si la familia sabe permanecer unida, como auténtico santuario del amor y de la vida. La fe cristiana constituye la identidad del pueblo español. Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad", afirmó el Pontífice. También le pidió a los católicos españoles que no tengan miedo a mostrarse en público como discípulos de Jesús y a España que, "siguiendo su pasado de valiente evangelización, siga siendo hoy testigo de Jesucristo Resucitado".