Enviado a San Juan de la Maguana

c_300_175_16777215_00_images_obispo_placa.jpg

12 años de obispo, 8 de septiembre de 2004

 

 

Hace 12 años que estoy en estas tierras de San Juan, Azua y Elías Piña como Obispo de esta Iglesia Diocesana. Al llegar aquí he visto esto como una elección de Dios, como un envío, no fui yo que vine, a mí me enviaron, me envían como Obispo, me sacan de donde yo estoy, me siento muy bien como sacerdote y he trabajado en Santiago, en Mao Montecristi y al salir de allá siento que es que me sacan que me arrancan y que soy enviado, pero que el que me envía me envía con su poder y con un bendición, me envía para que yo sea un pan y me deje comer y deje que me compartan, eso he sido yo, un enviado. No estoy aquí por que he querido, sino por que me han enviado. Solo me quedan 13 años más para presentar mi renuncia a los 75 años.

 

En segundo lugar ¿A qué vine? En primer lugar he venido a valorar el lugar donde yo estoy, a ver los valores que hay porque ese es el evangelio. El evangelio es descubrir los valores que hay en nuestras culturas, en nuestra manera de ser, de vivir y de existir, a valorar todo lo que hay, ese es el primer motivo de mi presencia en esta región y esa es la inculturación del evangelio; ver que el evangelio ya ha sido sembrado, que hay muchas personas que han trabajado, que han sembrado durante mucho tiempo y por eso yo creo que la historia de salvación es un proceso que viene cientos de años fraguándose con tantos testimonios de vida y de entrega hasta llegar al día de hoy.

 

Yo he venido a valorar todo el trabajo de los misioneros, franciscanos, redentoristas, de todos los que han pasado por aquí.

 

He venido a valorar la persona que me he encontrado, los sureños, los de Azua, San Juan y Elías Piña y por eso los visito y voy tras de ustedes en cada una de las comunidades por que para mi valen mucho, no estoy esperando que vengan, tengo que salir a encontrarme por que son mis amigos y mis hermanos y para eso me enviaron. Valorar esa presencia, ese encuentro con toda mi gente, a eso he venido a valorar, a darle valor a nuestra tierra, a nuestra región.

 

En segundo lugar, ¿A qué más he venido? He venido a esta Diócesis de San Juan de la Maguana a romper todas las cadenas que encuentre, romper cadenas, así esta puesto en el escudo mío. Primero enviado por la fuerza del Espíritu Santo a un pueblo que tiene el escudo abierto y en el escudo está en evangelio abierto, el evangelio de San Juan donde dice y serán libres igual que el evangelio de nuestro Escudo Nacional. A la derecha están unas cadenas rotas, he venido a romper cadenas, a romper cadenas con el lirio de la Virgen, con la fuerza del amor. Esas cadenas ¿dónde están? La primera cadena que hemos descubierto entre todos, por que no soy yo solo que veo las cadenas, sino que hacemos siempre un proceso de análisis, de diagnostico, de estudio de la realidad, y el resultado que nos ha dada ha sido que realmente hay muchas cadenas que tenemos que seguir rompiendo.

 

La primera cadena que hemos encontrado es la cadena de la dependencia y por eso todo el trabajo de esta Iglesia Diocesana esta encaminado a romper la dependencia.

 

La segunda cadena que hemos encontrado es el sentido de abandono. Esta región se siente abandonada, la carretera, los caminos, abandonada del gobierno, abandonada de la Iglesia, abandonada de todo el mundo. La gente se siente se siente sola, es un sentimiento, no es que estamos abandonados, es que nos sentimos abandonados y ese sentimiento es una cadena que no nos deja caminar hacia la libertad. El que se siente abandonado es como el que esta amarrado por una cadena que no ve y él dice que si que tiene una cadena pero nadie la ve, pero él la siente. Así es, nosotros tenemos una cadena que es el sentirnos abandonados hasta el día que nosotros rompamos con esa cadena y digamos nosotros no estamos abandonados, nosotros somos los constructores de esta sociedad en el sur, somos los promotores del desarrollo, con ayuda o sin ayuda, sin nos dan ayuda mejor todavía, pero nosotros si queremos podemos.

 

La tercena cadena es la infravaloración, cuanta gente que cree que no puede, que lo que pueden son los otros, el que puede es el gobierno, el que puede son los de fuera y nosotros no podemos, es una infravaloración que no nos deja romper las cadenas, no nos deja llegar hasta el desarrollo. Por eso estamos siempre buscando, analizando con nuestras comunidades cuales son nuestras cadenas y el Señor me ha enviado a mí juntos con todos los apóstoles y gente de fe, gente que cree en el futuro a romper las cadenas.

 

Si me preguntaran cuáles son las obras más importantes que se han hecho aquí, yo pienso que la primera obra que ha hecho la Iglesia aquí es formar comunidades, es unir a las personas en cada comunidad, sectorizando todos los pueblos grandes y volviéndolo pequeñito y en cada sector pequeñito un Consejo Comunitario que le hemos ido imprimiendo una capacidad de planificar y de luchar y de tener conciencia de que ellos pueden y que ellos tienen que comenzar una obra antes de pedir cualquier ayuda, esa ha sido, para mi, la primera obra, formar todo este pueblo, distribuirlo en 1,200 comunidades y con sus Consejos Comunitarios, ir aglutinándolos en una unidad superior llamada el distrito, con su consejo distrital y que tiene a su vez su representante en le Consejo Parroquial y a su vez en el Consejo Diocesano. La organización ha sido la principal obra en esta Iglesia Diocesana.

 

Creo que la segunda obra importantes, después de la organización, es el proceso educativo que se ha ido desarrollando. El proceso educativo implica que todas las comunidades deben aprender ¿aprender a qué? aprender a analizar su realidad, aprender a escoger los problemas, a priorizar. Este priorizar en la familia y en la comunidad es algo importante para el crecimiento y desarrollo de la persona. Priorizar, saber que hay que escoger un problema primero y otro después, saber que hay que enfrentar ese problema a partir de la realidad, escogiendo los problemas que si podemos solucionarlos y buscarle la solución, eso es lo que creemos y eso es lo que le hemos enseñado a nuestra gente, que ellos tiene que formarse y capacitarse para echar adelante.

 

Este proceso educativo ha comenzado con la alfabetización, por eso comenzamos con 35 facilitadores, 80, 120, 180, 200, 311 facilitadores, 311 grupos, 5,000 personas que se alfabetizan cada año y queremos seguir creciendo. Es un aporte que hacemos al proceso educativo que se desarrolla a través de la Secretaria de Educación, que tiene también un programa de alfabetización. Hacemos una colaboración con el estado, con nuestra región, somos colaboradores, pero tenemos el derecho de educar a nuestra gente. Este proceso educativo que arranca con la alfabetización va creando una capacidad en las personas de creer que ellos pueden, por que el analfabeto cree que el no puede, que es bruto, que no sabe y va cambiando esa mentalidad, no hay persona que no pueda, todos podemos, si queremos podemos aprender.

 

Este proceso de alfabetización continua en las escuelas radiofónicas y motivando a los niños a que vayan a la escuela. Todas las comunidades, las 1,200, saben que niños no van a la escuela, que papá y que mamá no van a la escuela y tienen su censo y saben hacer su censo, esto es muy importante en el proceso educativo; todos los consejos comunitarios saben hacer un censo y saben que niños no van a la escuela y tienen que, en el mes de septiembre, analizar ese censo y ver todos los niños que no van a la escuela, tienen que visitar los papás y en seguida que van a la escuela borran ya ese niño y ya ponen CERO a la pregunta “Cuántos no van a la escuela” Tenemos que poner ese censo bonito, es una de las metas que tenemos con las comunidades. Que todos los niños vayan a la escuela es muy importante y también que las escuelas radiofónicas van inscribiendo a muchas personas que están en las lomas, en sitios muy apartados o personas que trabajan y se están inscribiendo, ya son mas de mil personas que están estudiando en las escuelas radiofónicas, es una escuela en toda la Diócesis.

 

Y en el proceso educativo creemos que es muy importante, aportamos a este proceso educativo con el Colegio Padre Guido, aportamos calidad con el Colegio EL Buen Pastor de Azua que también ya está recobrando un prestigio muy bueno en Azua, además del Colegio San José de Azua. Son estos los colegios que vamos teniendo.

 

También otras parroquias como la de Vallejuelo que ya comenzó con su colegio, comenzando con el kinder, tenemos otra escuelita en las Yayas de Azua y quisiéramos que cada parroquia pueda ir logrando tener un colegio, aunque sea pequeño pero que sea un símbolo de que hay dar una buena educación, una excelente educación a nuestros niños.

 

Nos falta incursionar en la universidad, que podamos tener una Universidad Católica en el futuro, sería un ideal para esta región y en este sentido estamos apoyando la universidad de UTESUR de Azua y la universidad del CURO-UASD en San Juan de la Maguana. Apoyar a nuestros centros de estudios universitarios es parte de nuestra labor.

 

Además del proceso educativo, lo de la salud, luchar por la salud ha sido para nosotros algo muy importante, la salud es lo que va ayudar a que esta región vaya cambiando, por que encontramos que aquí la Regional 06, de todo el país, la que tenía más personas enfermas con enfermedades gastrointestinales.

 

Para lograr la salud de nuestras comunidades vimos que teníamos que enfrentar varias cosas:

 

Primero: El sistema sanitario, si teníamos 100 mil familias, 60 mil casas sin sanitarios, esto no podía ser, por eso ya hemos bajado y solamente nos quedan unas 24 mil casas sin sanitarios, ya la gente va cambiando su cultura y ya hasta las madres y las esposas entienden que casarse con un hombre que no sirve ni para hacer una letrina es algo que va contra ellas mismas.

 

Segundo: Los filtros y los acueductos, ya tenemos 40 comunidades con sistemas de acueductos que ya cambia la vida de las personas, cuando la persona ya tienen su acueducto ya el agua es sana por que tomamos el agua de las mismas fuentes y también los filtros, mejorar en los sitios donde el agua no sale tan buena que tengan sus filtros para que se mejore su salud.

 

Creo que la salud, además la medicina, los botiquines en las comunidades, boticas en las parroquias y un centro de compra de medicamentos en el Obispado, y así vamos logrando que la medicina llegue al sitio más lejano y le llegue a buen precio. Creo que esto es muy importante, la salud, son los frentes que estamos utilizando, además que estamos emprendiendo, además de atención a los niños de menos de 6 años que son los niños más frágiles, como también la siembra de verdura y de árboles frutales para se alimenten nuestros niños y tengan vitamina. Creo que el frente de la salud es muy importante.

 

Además de la salud creemos  que hay otros aspectos muy importante, la defensa de los derechos humanos hemos formados promotores legales en muchas comunidades para sean ellos los mismos defensores de nuestras gentes. Promotores Legales, pequeños abogados del campo. Este es uno de los aspectos importantes en  nuestras comunidades.

 

La reforestación, es otro de los aspectos que hemos enfrentado, la protección de las cuencas con programas de reforestación y el sueño grande que tenemos es que nosotros podamos convertirnos en ser los grandes productores de madera para el país y para parte de la Región de El Caribe, es nuestro sueño y esperamos verlo realidad.

También en cuanto a promoción humana apoyamos los caminos vecinales a nuestras comunidades.

 

Lograr un pueblo pacífico es algo importante, el desarrollo humano va ligado a la convivencia humana, tenemos nosotros que convivir, la convivencia humana necesita, en primer lugar, de personas muy positivas que crean en ellas mismas, de personas capacitadas, capaces de buscarle la solución a sus propios problemas, personas que aprendan a hablar y dialogar y que resuelvan la vida a través del diálogo. Así se resuelven los problemas, por eso uno de los defectos más grandes que tenemos nosotros es el porte de armas, creemos que si no  llevamos el arma al cinto no somos personas, que eso es lo que nos da la hombría, la fortaleza nuestra.

 

Si nosotros lográramos educar a nuestro pueblo de tal manera que ponga su fuerza en la educación, en el diálogo, en la honradez, tendríamos un pueblo pacífico, pero tenemos también que contar con la violencia, contar con personas que se han preparado en otros países y que están entre nosotros entrenados para robar y para matar, hay muchos dominicanos que han tomado la vida fácil como el camino para vivir y por eso usan del arma y usan de la violencia y del robo, del saqueo para poder vivir. Creo que esto supone que las Fuerzas Armadas, especialmente la policía, debe lograr que cada vez logremos un desarme en nuestra población, que nos vallamos  desalmando, que cada vez sean menos las personas que tengan armas.

 

¿Qué espero del nuevo gobierno? Yo quiero unirme al planteamiento que hemos hecho todos los obispos en la carta del día de la Restauración, “Restauremos Nuestra Patria”. Ahí decíamos que el pueblo no desea escuchar lamentos e inculpaciones, no esperamos lamentos ni inculpaciones, no esperamos nosotros que cuando lleguen digan no hemos encontrados nada, todo estaba perdido, han dejado todo desecho, esto no se puede, no se ha hecho nada, ahora es que vamos a hacer, eso lo dice todo el mundo, hasta los sacerdotes cuando van a una parroquia dicen que no se ha hecho nada y sin embargo ha ido otro que ha trabajado bien y hasta obispo llegamos a decir que no han hecho nada los anteriores, ahora es que yo voy a hacer, eso es una falta de pedagogía y de seriedad en el trabajo, pues, esperamos no escuchar lamento e inculpaciones.

 

Los que esperamos son medidas eficaces que enfrenten los problemas y obtengan un progresivo mejoramiento de nuestros males, eso es lo que esperamos, que no sea solamente promesas ni discursos, sino entrega, solución y acciones sabias y concretas.

 

Tampoco queremos publicidad de cuanto se hace, sino información seria, puntual y veraz, por que a veces informamos más de lo que hacemos, esperamos honestidad a toda prueba, esperamos competencia en su función, esperamos laboriosidad sin tacha y relevo inmediato del que se muestra corrupto o incompetente o negligente, ha llegado la hora de la austeridad para todos, si queremos salir airosos de la prueba el gobierno debe ser el primero en practicarla.

 

Modernamente el buen gobernar está profundamente vinculado al buen manejo de la economía nacional, sin un buen manejo de ella los males sociales existente se complican y crecen y surgen otros nuevos y el gobernar se torna difícil y arduo, con un buen manejo de la economía nacional, poco a poco, los males sociales se pueden ir solucionando y el buen gobernar se hace fácil y fluido.

 

Queremos ahora compartir lo que dice la encíclica CETESIMO.... que la falta de seguridad junto a la corrupción de los poderes públicos y la proliferación de fuentes impropias de enriquecimiento y de beneficios fáciles, basados en actividades ilegales o puramente especulativas son en la actualidad los obstáculos principales del desarrollo y de un buen orden económico. Y para todo nuestro pueblo dominicano yo quisiera, junto con los obispos dominicanos, pedirle honestidad, seriedad, el orden, la organización, la institucionalización, la   disciplina, el respecto absoluto a los demás, la austeridad, la racionalidad, el acatamiento de la ley, la responsabilidad, la entrega y eficacia en el trabajo, las buenas maneras, la transparencia en todo, la supresión de privilegios, la solidaridad, la justicia distributiva, la creatividad, la valentía empresarial, la honradez en la declaración y pago de impuestos, restauremos nuestra patria, la restauración de la patria que anhelamos y buscamos no es obra solo del gobierno o de unos pocos, sino de todos los dominicanos y dominicanas, unidos en común empeño sin resquebrajamientos ni fisuras.