70 Años de Vida

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Monseñor José Dolores Grullón Estrella

Obispo de San Juan de la Maguana

“Mis reflexiones antes de media noche”

15 ENERO 2012

 

 

  1. Gracias, Señor, por estos 70 años de vida que voy a cumplir esta noche, si es tu voluntad. Gracias por mis padres, a quienes pusiste al frente de mi nacimiento y de mi educación y gracias a mis hermanos, abuelos, tíos y familiares.
  2. Ser sacerdote ha sido un gran regalo. Pusiste en mi camino muy buenos, Obispos, como Mons. Roque Adames en Santiago y Jerónimo Tomás Abreu en Mao; muchos y ejemplares sacerdotes, religioso/as y muy bellos amigos y amigas.
  3. El cielo es tu casa, allí me quieres a mí, pero mientras tanto me has confiado una porción de tu rebaño para que te lo organice como “Pueblo de Dios”, que está en camino a la santidad, para que lo acompañe y anime en la marcha. Gracias por lo que he podido hacer. Todo ha sido una obra tuya.
  4. En estos días estoy de Visita Pastoral en una de las parroquias más pobres de la Diócesis, Pedro Santana y Bánica. En todas las visitas de estos 20 años como Obispo, me has permitido oír el grito de los  pobres, y poder organizar la Diócesis de San Juan de la Maguana como gran constructora de solidaridad y de desarrollo espiritual y humano.
  5. ¿Cuántos colaboradores me han tocado en suerte?, sacerdotes inteligentes, dispuestos y santos, diáconos, religioso/as y laicos entregados a la evangelización. He sido bendecido, no me has dejado solo.  
  6. Todo es gracia. Es tu obra. Me pongo a tu disposición, haz de mí lo que quieras, sea lo que sea, me pongo en tus manos, con infinita confianza, porque tú eres mi Padre. Tus misterios son insondables. ¿Quién lo puede entender?. Tú has sido el guía en cada paso que he dado en estos 70 años.
  7. Quiero reconocer esta noche el  poder de mis manos, de mis palabras, de mi mirada y de mi presencia… Tú te vales de tus criaturas. Pero realmente  el  poder está en tus manos, en tus palabras, en tu mirada y en tu presencia.
  8. Quiero contemplarte en cada persona con la que me encuentro cada día.  Cada una es un regalo tuyo, un mensajero, un enviado, un ramillete de flores para mí. Gracias Señor, pues no me has dejado experimentar la soledad; te he tenido presente a ti.
  9. He encontrado tantas madres, abnegada, pendiente de lo que me pueda pasar, de mi salud, de lo que necesite en cada momento, queriendo que me sienta bien. Madres muy ocupadas, con muchas responsabilidades de familia y de trabajo, y aún así han sacado tiempo para fijarse en mí. Creo que ellas son el reflejo de nuestra madre, la Virgen María.
  10. Tengo delante de mí una foto del Beato Juan Pablo II. El ha estado muy cerca de mí en la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, qué hermosos esos encuentros con el Papa  distinguiéndome como el Obispo más joven de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), con qué cariño me entregó el anillo de la IV Conferencia del CELAM. He sentido muy adentro sus palabras: “Animo, coraje, no tengas miedo, rema mar adentro, métanse entre los jóvenes y llamen a los más valientes y decididos para ser sacerdotes. Te envío como Obispo a evangelizar al pueblo de Dios, del que darás severas cuentas,  a su dueño, el Buen Pastor” (Bula designación de obispo). “Eres Obispo de un Pueblo que se quita el pan de su boca para compartirlo con los demás”. (Visita ad Límina). Lo veía sin descansar, ni siquiera los domingos, durante los 25 días del Sínodo de América,  Murió con las espuelas puestas. Y yo en cada momento que estuve con él, sentía que debía decirle: Santo Padre quiero seguir sus pasos, cuente conmigo, quiero seguir la obra que Dios ha puesto sobre sus hombros y sobre los míos.
  11. Que yo muera a mí mismo para que salga el hombre nuevo que hay en mí a causa del bautismo y de tu sangre redentora. Reconozco ante tí mis pecados, hago lo que no quiero, ofendo sin querer a mis mejores colaboradores, a mis mejores amigos. Ellos me han perdonado por tu infinita confianza, para que se vea que la obra es tuya.
  12. Buenas noches, Señor, quiero dormirme antes de que sea la media noche, para esperar como “Regalo del Niño Jesús”, el estreno de mis 70 años de vida.
  13. … Ya son las 6 de la mañana, amanecí vivo. Entendí, Señor, que tú querías que renováramos el contrato de trabajo por otros cinco años más, hasta los 75. Me pongo de rodillas y contigo firmó el  contrato. Cuento contigo Señor.