La Iglesia y el Medio Ambiente

 

MISION DE LA IGLESIA DE CARA AL MEDIO AMBIENTE

“Seminario Nacional Iglesia y Gestión Ambiental: Realidades y Desafíos”

19 de Septiembre 2002

Mons. José Grullón

 

 

I.              INTRODUCCION

 

En nuestros días la tecnología está predominantemente en manos  de cierto número de países  de los más desarrollados y de empresas privadas cuya razón de ser esencialmente es el lucro. Para ellos la degradación  y agotamiento del medio ambiente  no entran en sus cálculos costo-beneficios. La acumulación de beneficios es privada, mientras que la degradación del medio humano es un peligro para todos.

 

El medio ambiente es un patrimonio común, que no tiene frontera, de tal manera que cualquiera que lo dañe en una parte de la tierra tiene repercusión en todo el mundo. Los seres humanos nos hemos olvidado del Padre común, que nos tiene a todos como hijos, nos hemos olvidado que somos criaturas y debemos responderle a ese Padre creador. Hemos querido adueñarnos de lo que les pertenece a otros, los ricos y países ricos han puesto sus leyes a los pobres, han organizado la posesión de la tierra a su manera, se sienten dueños y con derecho a contaminar, tienen el dinero para pagar la destrucción del medio ambiente.

 

En el presente trabajo reflexionaremos sobre la Misión de la Iglesia de Cara al Medio Ambiente. Veremos que el Medio Ambiente es un regalo del Dios creador  y que el mismo está conformado por muchos elementos, en  donde todos se relacionan para conformar un organismo. Ese organismo todos debemos ser solidarios en manejarlo y mantenerlo de forma sostenida para el beneficio de todas las personas humanas del presente y de la futuras generaciones.

 

  1. RECIBIR, EN ACTITUD CONTEMPLATIVA, EL MEDIO AMBIENTE COMO UN PATRIMONIO, UN DON DE DIOS CREADOR DADO A LA PERSONA HUMANA.

 

Somos un Organismo Junto Con Toda la Creación:

 

Con la tierra y todos los componentes del medio ambiente, con el aire y con todo lo creado formamos un organismo, somos parte de un todo. Así como el organismo humano está compuesto de muchas parte que forman  un todo, en un organismo social las personas son parte de un todo, así nosotros con toda la creación somos fruto de  la misma obra creadora de Dios: “Al principio Dios creó el cielo y la tierra”. Somos el término de un proceso que comenzó cuando Dios dijo: “Exista la luz..., el firmamento, el suelo firme y el mar; produzca la tierra vegetales, hierbas que den semillas, árboles frutales, astros en el firmamentos para distinguir el día de la noche, vivientes en las aguas y pájaros que vuelen sobre la tierra.... Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes... Y por último dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza... Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla... Yo les doy todas las plantas, y todos los árboles que dan frutos con semillas, ellos les servirán de alimento... sometan los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras y todos los animales...”

 

La Creación es un Patrimonio Común:

 

La vida del ser humano depende del medio ambiente, de todo su entorno, estamos integrados en un sistema ecológico, del que somos parte. Cada especie ocupa un lugar o un espacio determinado, es su habitad en el cual cada una realiza su trabajo para el que fue creado. Todo lo creado es el gran patrimonio dado por Dios a todos los seres humanos para que puedan vivir. El medio ambiente es su riqueza. Es un patrimonio común, que no tiene frontera, de tal manera que cualquiera que lo dañe en una parte de la tierra tiene repercusión en todo el mundo. Todos tenemos que ser solidarios en mantenerlo.

 

Recibir Este Patrimonio en Actitud Contemplativa:

 

El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, como culmen de la creación. Debe vivir en armonía con él, debe descubrir sus secretos. Su primera actitud, como parte de ese todo, es la contemplación. Esta es la primera misión que la Iglesia debe realizar de cara al medio ambiente: Contemplar.  Contemplar es maravillarse ante el don de la creación, apreciar, valorar cada una de las cosas que Dios nos ha regalado, sólo así podemos alabar a Dios Padre creador de tantas bellezas, ordenador de todo lo creado, dador de las leyes naturales propias de cada ser para que exista conforme fue creado para el bien de todo el conjunto.

Contemplar es sentirme parte de un todo, pero también tomar distancia para sentirme algo distinto, con inteligencia capaz de desentrañar el ser de cada cosa, recrear inteligentemente a  partir de los elementos dados, inventar, y poner todo al servicio de la persona, para que el hombre viva, y esta es la gloria de Dios, según nos dice San Ireneo.

 

Hemos Malgastado el Patrimonio Común:

 

Hemos cambiado la actitud contemplativa por la utilitarista, egoísta e inmediatista.  Nos hemos olvidado del Padre común, que nos tiene a todos como hijos, nos hemos olvidado que somos criaturas y debemos responderle a ese Padre creador. Hemos querido adueñarnos de lo que les pertenece a otros, los ricos y países ricos han puesto sus leyes a los pobres, han organizado la posesión de la tierra a su manera, se sienten dueños y con derecho a contaminar, tienen el dinero para pagar la destrucción del medio ambiente. Los ricos acaparan los recursos de la tierra: el 15 % de la población mundial consume el 56 %, mientras que el 40 %, los países pobres, son condenados a consumir sólo el 11 %. Once millones de niños mueren al año por enfermedades fáciles de curar, como la diarrea o enfermedades respiratorias. Hay que tomar conciencia de  que no podemos usar y abusar de la creación con emisiones indiscriminadas de gas, ni con la destrucción de nuestra zona boscosa, cada año es destruida una extensión de bosque cuatro veces más grande que suiza.

 

En nuestro país  hemos malgastado, echado a menos nuestro patrimonio en recursos naturales y esto por distintas causas:

 

Por mal manejo forestal, que comienza con el aprovechamiento inadecuado de los bosques. Corte incontrolado de caoba y de pino desde la segunda mitad del siglo IXX hasta 1967. Luego viene la protección forestal extremadamente rigurosa, desde 1967 con la Ley 206 y la 705 en el 1982, se pierde el interés por la conservación forestal y el árbol se convierte en enemigo del hombre. A esto se une el sistema de tumba y quema fruto del conuquismo y de la agricultura de subsistencia, se amplia el aprovechamiento agrícola hasta en laderas más escarpadas con su consecuencia en la erosión del suelo.

 

No es sino hasta 1985 cuando surgen las políticas de fomento del uso adecuado de los bosques con la promulgación de la Ley 291 y la aprobación de los planes de manejo forestal por la CONATEF. Nuestro patrimonio forestal lo haremos realidad cuando se lleve a cabo el manejo forestal racional y sistemático en el que participen los actores de nuestras montañas, no que los ricos, dueños del valle, y de las propiedades con sistemas de riego también se adueñen de los recursos de las montañas. Esto debe ser un patrimonio, que le ayude a salir de su pobreza, que sean constructores de su propio desarrollo, artífices de la riqueza forestal y defensor de los recursos puesto por Dios creador en sus manos.

 

Otras causas son los incendios y los huracanes. Los incendios forestales, fruto de este sistema de tumba y quema y también como consecuencia de haber sacado el ganado de los parques, los cuales en uso racional integran al hombre al bosque, él se vuelve su primer defensor, el ganado mantiene a raya la yerba, hace trillos por donde penetra el hombre a controlar posibles incendios naturales. En consecuencia el hombre de nuestras montañas perdió el interés en arriesgar su vida para defender algo del cual ya no es parte.

 

Los huracanes, que constantemente azotan nuestra isla, son causas naturales de degradación de nuestros recursos bosque, suelo  y agua; y consecuentemente de la vida útil de nuestras presas.

 

La crisis ambiental es grave.  Si no cambian las tendencias actuales, se seguirá deteriorando la relación del hombre con la naturaleza por la explotación irracional de sus recursos y la contaminación ambiental, con el aumento de graves daños al hombre y al equilibrio ecológico, el cual se agrava más hoy día a causa de la actividad económica moderna como son, por ejemplo, las empresas nacionales y transnacionales que se dedican a las actividades de producción primaria e industrial y para quienes un cuidado ecológico representa un “costo” adicional. 

 

Las acciones que se realizan por parte de la Iglesia en el campo de la ecología son todavía muy localizadas y necesitan ser socializadas aún más.  Se considera necesaria una profundización y divulgación de la Teología de la Creación que presente la obra de Dios Padre Creador del cielo y de la tierra; una catequesis que, además de explicitar los contenidos ecológicos de la fe en la creación, estimule el sentido de responsabilidad moral que los comportamientos humanos tienen en el ámbito ecológico, desalentando también un consumismo excesivo o conductas que signifiquen nuevas formas de injusticia.

 

III.        ASUMIR EL MEDIO AMBIENTE COMO UNA TAREA DE LA IGLESIA

 

El Medio Ambiente Es una ESPIRITUALIDAD:

 

  • Debemos escuchar la voz de la naturaleza, nada hay sin una voz. Los creyentes, de cualquier religión que sea, han reconocido siempre la voz y la revelación de Dios en el lenguaje de la creación.

 

  • Admirar la naturaleza y ver en esta reflexión al Creador y a Cristo que por la encarnación asumió todo lo creado

 

  • Asumir la preservación de nuestro medio como una tarea, que  nos involucra a todo el género humano, una tarea común, nuestra respuesta de fe a un Dios Creador del cielo y la tierra.

 

 

Lo que Dios nos dio como un don, debemos asumirlo como una tarea, como la principal tarea para mantener la sostenibilidad del ser humano sobre la tierra. La persona se hace con los recursos que encuentra en su medio, es su tarea. Ella es el culmen  de toda la creación, y es responsable ante Dios creador. La ecología es, pues, esencialmente humana.

 

El Medio Ambiente Es una  PASTORAL:

 

La Pastoral Social es expresión de la dimensión caritativa de la Iglesia, que inspira a todas sus actividades a favor del hombre y de su promoción integral, dándole continuidad a la obra creadora de Dios: La Naturaleza y la persona humana y busca que haya coherencia entre la fe y la vida. La iglesia comunidad en cada nivel es el sujeto de esta pastoral social y  de poner las señales del Reino. Es nuestra misión crear comunidades participativas y fraternas en las cuales se privilegie:

 

  • La dimensión social del Evangelio, la dignidad de la persona, la vida plena para todos en la justicia, la paz y la solidaridad, la dignidad de la persona, su autoestima, su capacidad autogestionaria, para lograr su desarrollo integral
  • La pastoral de los derechos humanos
  • La pastoral de la salud y la calidad de la vida  humana
  • La pastoral de la infancia, de la mujer, de los adultos mayores.
  • Pastoral del trabajo humano, de la economía solidaria
  • Pastoral a favor de la persona en situaciones críticas: Analfabetos, reclusos, adictos a la droga
  • Y en especial la pastoral que aquí nos atañe: Pastoral Ecología y Medio Ambiente. El hombre en relación con la tierra y todo el medio ambiente.

 

El Medio Ambiente Es una TAREA PARA PASTORAL ECOLOGICA DE LA IGLESIA:

 

Las acciones de la Iglesia que asumen el medio ambiente como una tarea han quedado integradas por la Conferencia del Episcopado Dominicano en la Comisión Nacional de Ecología y Medio Ambiente, creada en la Asamblea Plenaria del Julio del 2000.

 

Esta Comisión Nacional debe lograr que en cada Parroquia del País se conformen estructuras comunitarias tales como:  comité de ecología y medio ambiente, Consejos de Desarrollo Agroforestales (CDA), que integren asociaciones, consejos comunitarios, comisiones o juntas de pastoral social.  Estas estructuras comunitarias fortalecidas serían la mejor vía para: 

 

  1. 1.     Promover, a través de acciones concretas, la concienciación y la educación de la sociedad en torno a la problemática del medio ambiente y al cuidado de la casa común.

 

  1. 2.     Denunciar los crímenes que se cometen a diario contra el medio ambiente, y en especial, la destrucción de los ecosistemas por parte del primer mundo para financiar su desarrollo y que llevan a la destrucción de las especies, la depredación de los bosques, la extracción aurífera contaminante y la polución ambiental.  También denunciar la falta de voluntad política o la corrupción que muchas veces tolera la llegada de nuevas plantas de producción de empresas extranjeras, sin unas exigencias de reparar los daños provocados. Cuestionar la riqueza y el desperdicio.

 

  1. 3.     Promover una nueva espiritualidad de la creación que recupere el sentido de Dios, siempre presente en la naturaleza, donde la creación deje de ser vista como objeto de dominio y sea, más bien, acogida con reverencia y respeto.  Aprendamos de los pobres a vivir en sobriedad y a compartir y valoremos la sabiduría de los pueblos indígenas en cuanto a la preservación de la naturaleza como ambiente de vida para todos. Esta espiritualidad puede afianzarse sobre el riquísimo simbolismo cósmico de nuestra Liturgia hasta conducir al aprecio y cuidado de los elementos naturales que la integran.  Se deben rescatar los ritos presentes en el Misal para acompañar y bendecir las siembras, las cosechas y demás actividades y necesidades ligadas al cultivo de la tierra.  Gestos como el que han realizado algunas parroquias, que con ocasión del bautismo debe sembrarse un arbolito por cada niño(a)

 

  1. 4.     Promover la educación ambiental. Incorporar en la catequesis y en los planes educativos en sus diversos niveles, formales y no formales, una formación ecológica, basada en el respeto a la vida y a todas las formas de vida y en los valores que nos ofrece la doctrina social de la Iglesia, fomentar competencias, voluntades y compromisos.  Es seducir a cada persona a valorar su entorno, cambiar sus hábitos de consumo, modificar sus actitudes partiendo de sus realidades, capacidades y conocimientos, siempre en busca de mejores condiciones de vida. Contribuir a sustituir la conducta consumista de los individuos, para que usen menos plásticos, menos aerosoles y menos combustibles fósiles, fomentar la vuelta a la naturaleza, a la preservación de la vida. Educar sobre la disposición de la basura, el uso inapropiado de agua potable, sobre la tumba y quema de árboles. En este sentido, es importante impregnar de contenidos ecológicos los programas de las distintas asignaturas escolares y de catequesis. La educación ambiental debe comenzar desde el hogar y desde la educación inicial.

 

  1. 5.     Estimular el establecimiento de las legislaciones actualizadas en el campo de la ecología y velar por su aplicación, involucrando a las comunidades en su cumplimiento.

 

  1. 6.     El tema de la Ecología humana, si bien se integra con el de la ecología en general y su terminología se encuentra ya en el Magisterio de la Iglesia, no puede ser considerado una extensión más del tema ecológico.  En este ámbito se debe subrayar con fuerza y siempre el valor absoluto de la vida humana y de sus relaciones familiares, sociales y ambientales.

 

  1. 7.     Aumentar la cobertura  boscosa de nuestro país y que el campesino pueda convivir con el bosque y que todo agricultor vea el árbol como alternativa para mejorar su nivel de vida y conservar el medio ambiente.

 

  1. 8.     Incentivar la implementación de fincas forestales con derecho al corte en áreas actualmente deforestadas, promoviendo los planes de manejo.

 

  1. 9.     Promover la reforestación de áreas críticas para fines de conservación de aguadas y zonas de interés ecológico, recuperación y protección de cuencas hidrográficas, ríos y arroyos, involucrando a nuestras comunidades en la siembra de las laderas de las cañadas y arroyos que confluyen en los ríos próximos a sus comunidades, de tal manera que logremos reforestar los 30 metros de cada lado que le corresponde a todas las cañadas y ríos.

 

  1. 10.  Impulsar una agricultura sostenida, preparar nuestra tierra de ladera con el sistema de conservación de suelo: Barreras vivas o muertas. Fomentar una agricultura ecológica, popularizar el conocimiento, fabricación y uso de  abonos orgánicos.

 

  1. 11.  Implementar y apoyar los huertos familiares, la ganadería y el sistema silvopastoril para la producción de alimentos a nivel familiar.

 

  1. 12.  Apoyar con recursos las obras comunales que las comunidades de la zona montañosa puede hacer mientras están en el proceso de recuperar nuestras zonas degradadas, como pueden ser hacer caminos de penetración que facilite la reforestación y acceso a las comunidades; pequeños acueductos que faciliten la reforestación y salud de las comunidades; energía solar, apoyo en la construcción de letrinas, botiquines comunitarios, escuelas, capillas.

 

  1. 13.  Aprovechamiento de la madera para uso comunitario, comercial o industrial, que el agricultor vea el bosque como una actividad rentable.

 

  1. 14.  Implementar a nivel nacional un programa de formación y capacitación técnica en el campo de la ecología y medio ambiente, una escuela que forme a nuestros técnicos en el mismo campo de acción, donde se estén poniendo en práctica la producción de plantas, los planes de manejo,  el aprovechamiento de la madera y el sistema social-comunitario que  lo implementa.

 

  1. 15.  Buscar los lazos eficaces de una coordinación interinstitucional: Estatal, privado o con ONG, e internacional, que incluya asistencia técnica y apoyo en  recursos económicos. Ya que es responsabilidad del Estado, de la Sociedad y de cada habitante del país, proteger, conservar, mejorar, reestructurar y hacer un uso sostenible de los recursos naturales y del medio ambiente.

 

  1. 16.  Garantizar el aporte comunitario: Que sean nuestras comunidades de las montañas las que aprovechen los grandes recursos forestales de que pueden disponer si se convierten en productores bosque. Consideramos que cuanto más sea el aporte comunitario habrá más garantía de éxito. Lograr que en las instancias gubernamentales haya más participación de la población y de las distintas instancias que inciden en el medio ambiente. Confiemos en los grandes recursos que tienen nuestras comunidades, imprimamos una gran confianza en ellas y la seguridad de que "si queremos podemos".

 

 

III.        MANEJO SOSTENIBLE.

 

La tarea que debemos asumir de cara al medio ambiente tiene como objetivo el desarrollo humano, de tal manera que  se satisfagan las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones: ESO SE CONOCE COMO DESARROLLO SOSTENIBLE. Eso nos pide el Documento de Santo Domingo, se pretende así conjugar el crecimiento económico con los límites ecológicos”. (Santo Domingo, 169)

 

El desarrollo sostenible es una especie de triángulo en el que entran tres elementos:  El Medio ambiente, el aspecto económico y el social. Los tres elementos deben darse para que el desarrollo sea sostenible. Algunos solo se quedan el medio ambiente, estos son los ecologistas furibundos, que no valoran el progreso económico ni el aspecto social, para éstos es inconcebible que las comunidades tengan un camino vecinal, deben andar siempre en animales o salirse de las montañas e irse sin ninguna proporción a pudrirse en los barrios de miseria. Otros solo tienen en cuenta el aspecto económico, sin importarle la recuperación del medio ambiente y la calidad de vida de los pobres, por ejemplo Estados Unidos, quien no ha querido ratificar el Protocolo de Kioto, donde los países se comprometieron a limitar la contaminación, sin embargo es el país más contaminante por las emisiones de gases dañinos a la atmósfera producida por sus industrias, para las cuales un cuidado ecológico representa un “costo” adicional. Otros solo se fijan en el aspecto social descuidando los otros dos.

 

 

Multiplicar los recursos naturales es posible, la creación fue puesta en las manos del hombre no para que acabara con ellos, sino para que lo multiplicara como nos dice la parábola de los talentos. Podemos recuperar lo que se ha degradado por la poca conciencia de los dominicanos.

 

Finalmente quiero terminar esta ponencia con un ejemplo de desarrollo sostenible en donde  se tomó en cuenta el triángulo: Medio ambiente, el aspecto económico y el social.  Esto está ocurriendo con los Consejos de Desarrollo Agroforestales, cuatro organizaciones de segundo nivel que integran a mas 200 asociaciones de base, en la cuenca Media del Río San Juan, provincia San Juan.

 

Estas organizaciones surgieron con el Programa de Desarrollo Agrícola Sostenible en San Juan de la Maguana (PRODAS), financiado por el FIDA y el BID. El Programa fue ejecutado a través del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), institución Estatal encargada de contratar las empresas privadas que ejecutarían el PRODAS.  Durante los cuatro años de programa estas organizaciones de segundo nivel fueron creadas e incorporadas.  Con las misma se inició un proceso capacitación y capitalización

 

A través de un acuerdo con el INDRHI, La Fundación de Desarrollo Azua, San Juan, Elías Piña, Inc (FUNDASEP) ha continuado fortaleciendo los Consejos de Desarrollo en los aspectos de tecnología agroforestal (producción de plantas, reforestación, crianza, conservación de suelos, etc), gerencia y administración, manejo de crédito, entre otros. 

 

En la actualidad los Consejos tienen cada uno su oficina en su área de influencia, cuatro viveros con capacidad para producir 600 mil plantas anual y manejan un fundo rotativo por el orden de los  10 millones de pesos.  Con este dinero los Consejos están brindando préstamos blandos (18% anual) a los miembros organizados. Los créditos están integrados con la reforestación. Por cada mil pesos que se presta, el productor tiene que comprar al Consejo 50 plantas, éstas deben de ser sembradas y cuidadas, en caso de descuido el crédito del beneficiario será afectado.  A través de este proceso estas organizaciones han sembrado más de 200 mil plantas, después de haber implementado esta modalidad sostenible de reforestación y apoyo económico para el desarrollo comunitario.

 

Este trabajo es un ejemplo de desarrollo sostenible en donde se integran los tres elementos del triángulo: El Medio ambiente (conservación, manejo de los recursos naturales y reforestación), el aspecto económico (capitalización de las organizaciones campesinas) y el social (educación integral de las organizaciones). Ejemplos como estos se deben adoptar, adaptar y multiplicar.